En declaraciones a Europa Press, el responsable de la federación recordó que esta pesquería es "muy importante" para la flota gallega, integrada por algo más de 60 buques del cerco, y el conjunto de tripulantes, que supera los 500 en la comunidad. "Llevamos cinco años sin poner un aparejo allí", señaló.

González celebró que la reapertura de la pesquería se produzca en el primer semestre del año al apuntar que es la época en la que trabajan las embarcaciones gallegas. En esta línea, explicó que el momento en el que se permitirá que la flota acceda al caladero, el 1 de marzo, coincide con el periodo de inicio de la campaña para los barcos gallegos. "Siempre se empieza en primavera", recordó.

El responsable de la Federación Galega de Confrarías de Pescadores lamentó, no obstante, que el Gobierno central haya cedido cuota a Francia, dado que el acuerdo franco español que ha permitido que la Comisión Europea pusiera fin a la prohibición de pesca establece un reparto del total admisible de captura (TAC) en un 80 por ciento para España y un 20 por ciento para el país galo, más una compensación de 200 toneladas para éste. Tradicionalmente, el reparto de las toneladas se hacía en un 90-10 por ciento para España y Francia, respectivamente.

"La anchoa siempre es objeto de intercambio de otras especies", consideró, aunque celebró que la reapertura se haga en el primer semestre y no en el segundo como demandaban los marineros franceses.

Las localidades coruñesas de Portosín y Aguiño (Ribeira), así como la pontevedresa de Cambados concentran entre el 60 y 70 por ciento de la flota gallega de la anchoa, mientras que el resto de los barcos se distribuye entre Sada, Camariñas, Vigo y Portonovo. A bordo de cada cerquero trabajan entre 10 y 13 tripulantes, que estos años venían percibiendo una compensación de 1.800 euros por parte del Gobierno central y otros 1.200 de la Xunta por los 40 días de paro.

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