El sínodo de los obispos consagra la ‘contrarreforma’ de Ratzinger
. Tony Gentille / Reuters
El Papa clausuró el domingo, día del Domund, la XI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos. Arropado en la plaza de San Pedro por los 256 prelados de todo el mundo que han tomado parte en este gran encuentro –el primer sínodo de la era Ratzinger–, Benedicto XVI puso punto y final a tres semanas de debates en las que se ha puesto freno al espíritu que, hace ya 40 años, alumbró las reformas del concilio Vaticano II (uno de cuyos asesores más progresistas fue el propio Ratzinger).

Animados por la exhortación del propio Papa a «volver a la perfección», los obispos votaron el sábado unas «proposiciones» centradas en resolver la crisis de la eucaristía. Del documento, o «mensaje final», se desprende una clara voluntad de ‘contrarreforma’ y de vuelta a los orígenes frente a «excesos y desviaciones», sin olvidar la implicación de la Iglesia en los problemas sociales.

  • Eucaristía. El objetivo principal es lograr más coherencia entre la misa y la vida cotidiana. Además, se aconseja huir de «exageraciones y experimentos», como cantos y danzas «no adecuados». El prelado del Opus Dei, Javier Echevarría, planteó reducir el número de concelebrantes, y el presidente del Consejo Pontificio de Comunicaciones, monseñor John Foley, pidió un mayor control de las misas televisadas.
  • Comunión. En el debate sobre si es un derecho o un don, venció lo segundo: pese a las protestas de muchos obispos, no podrá administrarse a divorciados ni a vueltos a casar. Sólo podrá comulgar el católico casado por segunda vez que no mantiene relaciones con su pareja, y a éste se le aconseja que lo haga «con discreción», en un templo donde no se le conozca. Tampoco la recibirán políticos que desobedecen doctrinas morales básicas (los que están a favor del aborto, por ejemplo) ni, en principio, cristianos no católicos. Se denunció asimismo la excesiva comercialización de la primera comunión.
  • Celibato. Se insiste en que los curas no pueden casarse y se rechaza la ordenación de sacerdotes casados.
  • Mujeres. Seguirán sin poder acceder al sacerdocio.
  • Ecumenismo. Más preocupación por la unidad interna que por el acercamiento a otras confesiones cristianas soñado por el Vaticano II y animado por Juan Pablo II.

Medio año de Papa

En sus recién cumplidos seis primeros meses de pontificado, Benedicto XVI ha confirmado que no será un Papa de gestos, como Juan Pablo II, sino de discursos, en ocasiones de cierta complejidad. De este medio año destacan su viaje a Colonia (Alemania) para las Jornadas Mundiales de la Juventud, los duros mensajes hacia una sociedad secularizada y el diálogo interreligioso.

Los 5 primeros santos de Benedicto XVI

Coincidiendo con la clausura del sínodo, Benedicto XVI proclamó ayer los primeros cinco santos de su pontificado, entre ellos, el chileno Padre Hurtado, en una ceremonia en la que subrayó la importancia del celibato sacerdotal.

9 preguntas sobre...
Un intercambio de ideas

1.- Qué es un sínodo? «Una asamblea de obispos escogidos de las distintas regiones del mundo, que se reúnen en ocasiones determinadas para fomentar la unión estrecha entre el Romano Pontífice y los obispos» (Canon 342). Del griego syn (juntos) y hodos (camino).

2.- ¿Quién lo convoca? El Papa.

3.- ¿Para qué sirve? Para que los obispos intercambien ideas y expresen sus puntos de vista al Papa. Su carácter es consultivo.

4.- ¿Desde cuándo se celebran? Los instauró Pablo VI en 1965, con el objetivo de que la Iglesia siguiese conectada a la realidad tras el concilio Vaticano II. Ha habido 11.

5.- ¿Cuándo acaba? Al finalizar el periodo de sesiones fijado previamente y tras realizar el Papa una exhortación a los obispos.

6.- ¿Quiénes han participado? Un total de 256 obispos de 118 países (95 de Europa, 59 de América, 50 de África, 44 de Asia y 8 de Oceanía).

7.- ¿Qué idiomas usan? Latín, italiano, francés, español, inglés y alemán.

8.- ¿Cuál ha sido la representación española? Tres cardenales, seis obispos, tres religiosos, cinco sacerdotes y tres laicos, incluyendo al cardenal arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, y al presidente de la Conferencia Episcopal, Ricardo Blázquez .

9.- ¿Y los grandes ausentes? Los obispos chinos, que no pudieron acudir debido a la prohibición de las autoridades de Pekín.

POR DENTRO

Como en ‘59 segundos’ > En las intervenciones, una campanilla avisaba al obispo de que le quedaba un minuto y el micrófono se apagaba al cumplirse el tiempo.

Suspenso en latín > Cuando el relator general, el cardenal Scola, hizo su introducción en latín, muchos obispos tuvieron que recurrir a la traducción simultánea.

Conectados... > En los ratos libres, los obispos podían conectarse a Internet gracias a 10 ordenadores.

...y desconectados > El único periódico que se les distribuía era L’Osservatore Romano, el diario del Vaticano.