Los centros de internamiento de extranjeros, "un agujero negro de derechos humanos"

  • La mayoría de los internados desconoce quién es su abogado.
  • El 40% dice haber sufrido trato negativo e incluso torturas.
  • Abiertas diligencias por un presunto caso de maltrato en Madrid.
Fachada de un CIE (Málaga).
Fachada de un CIE (Málaga).
EFE

El 40% de las personas retenidas en los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIEs) ha sufrido un trato negativo e incluso torturas; la mayoría desconoce quién es su abogado y carecen de lo básico como inodoros en las celdas y ropa. Son las conclusiones de un informe presentado este miércoles por la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR), que añade que estos centros son "un agujero negro de los derechos humanos".

El informe refleja las condiciones y el trato que reciben los internos en tres de los ocho CIEs existentes en España (Málaga, Madrid y Valencia), tras visitarlos y realizar más de un centenar de entrevistas a los extranjeros y a los funcionarios.

La investigación ha sido expuesta al Ministerio del Interior -de los que dependen los CIEs- y fruto de ello se han abierto diligencias por un presunto caso de maltrato en el centro de Aluche (Madrid), ha explicado el director del informe, el psiquiatra Pau Pérez-Sales.

El 40% de los internos entrevistados relatan un trato "negativo o muy negativo" por parte de los funcionarios, aunque no sea una "práctica generalizada", y un 4% apunta incluso a torturas, ha añadido Pérez-Sales.

Ha recalcado, en este contexto, que el 63% de quienes están en los CIEs no son delincuentes sino personas que han incurrido en una falta administrativa por no tener los papeles en regla. A juicio del secretario general de CEAR, Alfredo Abad, los centros de internamiento "repugnan" al Estado de Derecho español y su situación exige tomar medidas.

No reciben información sobre el centro

Por nacionalidad, el 20% son africanos que han sido interceptados cuando viajaban en pateras y cayucos, otro 20%, africanos que llevan más de cuatro años en España, un 20% ciudadanos asiáticos y del este de Europa y el 40% restante, latinoamericanos que no han podido regularizar su situación, según el estudio.

No reciben información sobre el reglamento del centro ni un documento que pruebe su estancia. Además, "la mayoría no tiene ni idea de por qué está allí" y seis de cada diez "no conocen el nombre de su abogado ni tienen forma de contactar con él", tampoco conocen las posibles vías de queja, no tienen interlocutores ni trabajadores sociales y en muchos casos, tampoco traductor.

En cuanto a las instalaciones, el informe señala "problemas que afectan a la dignidad", como que los internos no dispongan de una muda y permanezcan durante días con la misma ropa interior, que no tengan sábanas y deban cubrirse con mantas ignífugas que producen lesiones cutáneas, que deban hacer sus necesidades en una botella vacía por no poder salir al baño durante la noche o que se encuentren hacinados en espacios llenos de humedad y faltos de luz.

Pérez señaló que estas condiciones pasan factura al estado de los internos, un dos por ciento de los cuales expresaron ideas suicidas "estructuradas y consistentes" en las entrevistas, además de otras consecuencias psicológicas como depresión o ansiedad (el 40% está completamente desesperado), y físicas, como debilidad o adelgazamiento que un 34% de los entrevistados atribuyeron a la mala comida de los CIE y otro 32%, a su cantidad insuficiente.

Malos tratos y torturas

"Algunos de los testimonios recogidos por este equipo y adecuadamente triangulados y contrastados permiten afirmar con datos de convicción firme o convicciones probadas que han existido en las fechas inmediatas a la visita actos calificables como de tortura a internos en los CIE de Madrid y Valencia", afirma el informe.

En este sentido, Pérez incidió en que la organización ha recogido "casos que merecerían una intervención decidida contundente del Ministerio del Interior" ya que ha "podido comprobar las consecuencias de los malos tratos" que en ocasiones se producen en "zonas grises de videovigilancia", es decir, en lugares como la lavandería o la sala de identificación donde no se dispone de cámaras de seguridad.

Precisamente CEAR recogió en el CIE de Madrid el caso de malos tratos a un interno dentro de la lavandería y tuvo conocimiento de la existencia de una grabación en la que se veía en qué condiciones entró esa persona en la habitación y en qué condiciones salió después. "Esperamos que no se destruya esa cinta porque no sabemos qué ha sido de ella", señaló Abad.

La organización ha recogido en el informe el testimonio de esta supuesta víctima: "Un policía del CIE me metió en la lavandería donde guardan las mantas y me dijo que esperara allí, entonces entró un policía que no es del CIE (...) con calma se puso unos guantes azules, cerró la puerta y empezó a darme golpes y puñetazos salvajes en la cara, en el cuerpo, patadas... Yo me doblé, caí al suelo e intenté protegerme y ahí es donde él me partió el brazo de una patada".

Investigación interna

El Ministerio del Interior ha asegurado este miércoles que ha ordenado "las correspondientes investigaciones internas" para aclarar las denuncias de malos tratos y "determinar la existencia de responsabilidad penal o disciplinaria por parte de algún funcionario", señala el ministerio en un comunicado.

No obstante, Interior "niega" que los extranjeros sufran malos tratos y asegura que hasta la fecha no se ha podido acreditar "ni tan siquiera la existencia de los episodios denunciados" en el informe de CEAR.

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