Copenhague busca el compromiso global y efectivo contra el cambio climático

Miles de personas participan en una manifestación de cara a la Conferencia de la ONU sobre el Cambio Climático, en Londres, Reino Unido.
Miles de personas participan en una manifestación de cara a la Conferencia de la ONU sobre el Cambio Climático, en Londres, Reino Unido.
Franck Robichon / EFE

El mundo busca remedio para los males del planeta en Copenhague desde este lunes hasta el día 18 de diciembre: su objetivo es luchar contra el cambio climático y buscar un compromiso que sea el heredero y continúe la labor del Protocolo de Kioto de 1997, vigente hasta 2012.

15.000 personas de 192 países entre líderes políticos, científicos, expertos, ONG y periodistas buscan un acuerdo que no es fácil tras doce años de polémicos cumplimientos e incumplimientos de Kioto.

Los organizadores de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático en Copenhague (COP15) propondrán a las naciones desarrolladas recortar hasta 2020 sus emisiones entre el 25 y 40% por debajo de los niveles de 1990 para limitar el aumento de la temperatura a dos grados centígrados por encima de los valores de la era preindustrial.

Sin acuerdo vinculante

Pese al optimismo que se intentaba insuflar a última hora, el jefe de la conferencia, Yvo de Boer, ya situaba la fecha para un acuerdo jurídicamente vinculante en junio de 2010. Esto significa que en Copenhague sólo se podrán aunar voluntades políticas.

La Unión Europea es de momento, el frente más comprometido, y ofrecerá reducir sus emisiones un 20% ampliable al 30% si el resto de países hacen compromisos similares. EE UU y China, los dos países que suman el 40% de las emisiones globales de CO2 vienen con ganas de comprometerse por primera vez, pero sus propuestas no serán tan generosas como sus intenciones: Barack Obama tendrá que asegurar un compromiso que sea capaz de refutar en el Senado y China ha ofrecido una importante reducción, pero utilizando un baremo distinto.

Por otra parte, los países exportadores de petróleo, que aún no tienen una postura común, no ven con demasiados bueno ojos unos compromisos que, pese a que no son de los países más contaminantes, harían retroceder sus beneficios del  "oro negro".  Algunos analístas apuntan a que algunos exportadores como Arabia Saudí exigirían compensaciones económicas a las posibles pérdidas derivadas de un futuro compromiso.

¿Quién lo paga?

La enorme brecha entre los países industrializados y en desarrollo para frenar el calentamiento global y negociar una reducción de las emisiones de CO2 en la atmósfera es el principal escollo de este encuentro.

Las cantidades multimillonarias anuales que deberían aportar las naciones ricas a las pobres para paliar las devastadoras consecuencias del calentamiento global, cuyos efectos ya son visibles, han sido rebajadas por de Boer y otros expertos a 10.000 millones de dólares al año.

Esta propuesta es una cifra "modesta" pero es un inicio y es importante como "señal de confianza" hacia los países emergentes que no han causado los problemas del cambio climático, comentó a Kandeh Yumkella, director general de la ONUDI, la organización de ayuda industrial de la ONU.

A su vez, las naciones en desarrollo y emergentes, como China, exigen unos de 400.000 millones de dólares hasta el año 2020 para adaptarse al cambio climático y serán clave en esta cumbre, dado su creciente apetito por la energía en las próximas décadas.

Por su parte, Intermon Oxfam ha asegurado que los países ricos pueden generar una reacción en cadena que llevara al éxito la cumbre sobre Cambio Climático en Copenhague si destinan, al menos, 233.000 millones de euros anuales en fondos públicos para ayudar a los gobiernos pobres a reducir sus emisiones.

Los efectos del cambio climático

Con la industrialización ha aumentado el volumen de gases de efecto invernadero en la atmósfera, sobre todo de dióxido de carbono, metano y óxido nitroso, fundamentales para la vida en la Tierra, y que impiden que parte del calor solar regrese al espacio.

Además, el nivel del mar subió una media entre 10 y 20 centímetros en el siglo XX, y para 2100 se prevé que aumente de 9 a 88 centímetros más por la subida de las temperaturas, con lo que se expandirá el volumen del océano, aparte de que la fusión de los glaciares y casquetes polares incrementará el volumen de agua.

En el peor caso, el mar podría invadir los litorales fuertemente poblados de países como Bangladesh, provocar la desaparición total de algunas naciones, como las islas Maldivas, contaminar las reservas de agua dulce de miles de millones de personas y provocar migraciones en masa, considera la comunidad científica.

Sobre las causas del calentamiento global hay diversas opiniones, pero muchos expertos aducen que la razón principal de la subida de la temperatura es la industrialización iniciada hace siglo y medio y, en particular, la combustión de cantidades cada vez mayores de petróleo y carbón, la tala de bosques tropicales y métodos poco ortodoxos de explotación agrícola.

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