Isla Cristina vende el sol de su ocaso a los turistas

«En los largos atardeceres del verano, / el sol poniente encendía / lagunas con toque de oro y carmín , / los bordes de unas frágiles nubes blancas/ que descendían sobre el horizonte».
El poeta Luis Cernuda describió así un atardecer. Estos versos se incluyen en uno de los carteles que acompañan a las 10 formas de ver el ocaso que hay en Isla Cristina (Huelva).

Una ruta conecta una decena de puntos al borde del océano Atlántico desde los que el descenso del sol es belleza y gancho turístico. Fragmentos de las obras de varios poetas ilustran con palabras y entre líneas lo que los ojos propios no sepan ver.

Desde el paisaje pesquero de la ría hasta el de las Salinas; desde el cielo despejado a las nubes del crepúsculo; el atardecer amarillento del verano sucede a los violetas del invierno.

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