Al final no estaban todos, aunque ruido sí hicieron. Y pudieron hablar con el ministro de Industria, Miguel Sebastián, para hacerle entrega de sus reivindicaciones en forma de manifiesto. Pedían, pancarta en mano, respeto, un trato digno para la (su) profesión y una legislación acorde con la situación crítica de la industria.

Los "profesionales de la música" habían convocado una manifestación "masiva" en Madrid con el lema La música es cultura. La música es empleo. Promusicae (los productores asociados españoles) lideraba la protesta -su presidente, Antonio Guisasola, al frente- a la que acudieron, por ejemplo, más representantes y empleados de discográficas que artistas.

Entre ellos, un visiblemente activo Carlos López, presidente de Sony Music en España o Pepe Barroso, fundador del sello Pep's Records, que incidían en que la moda del "gratis total" está acabando con las oportunidades y las carreras de muchos.

Por "los puestos de trabajo"

Ni rastro de nombres "confirmadísimos" como Alejandro Sanz, Ana Belén, Bunbury, ECDL, etc. Todos, eso sí, firmantes del escrito, apoyado por más de 2.000 personas. Aun así, Loquillo, Luis Eduardo Aute, Rosario Flores, Chenoa y unos cuantos más decidieron dar la cara "por los puestos de trabajo de la gente" y en defensa de la creación.

Para algunos, como Virginia Maestro (Labuat) y Tamara, "la piratería" es el problema fundamental contra el que la ley debe actuar con todo su peso. Para otros, como Carmen París, "el usuario no es el culpable" sino las "compañías telefónicas" que se llevan el grueso de los beneficios que deberían repercutir en los artistas.

Porque las descargas en Internet son sólo un aspecto de la cuestión, según Conchita, que reclamaba además "salas de conciertos, seguridad social" y una amplia lista de cosas. Opiniones dispares para una causa común que ha puesto su ojo en Europa y en las polémicas medidas de Gobiernos como el francés o el británico.

Sebastián responderá antes de que el año termine a todas las reclamaciones "urgentes", aunque el colectivo reunido este martes, entre los que también se encontraban managers, productores, propietarios de tiendas de discos o promotores de conciertos, ha expresado su intención de continuar su lucha mucho más allá.