"Nos estamos viendo obligados a vender nuestros productos por debajo de lo que nos cuesta producirlos, mientras que las empresas de la gran distribución se forran de dinero". Hace poco más de una semana, Lorenzo Ramos, secretario general de la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA), clamaba así en el discurso con el que ponía fin a la mayor manifestación del campo desde hace más de veinte años.

Las empresas de la gran distribución se están forrandoLos datos avalan sus palabras. Las asociaciones de consumidores UCE y Ceaccu elaboran, junto a la organización agraria Coag, un índice que compara los precios entre el origen y el destino.

Sus últimos datos, del mes de octubre, señalan que el encarecimiento de los productos agrícolas entre el campo y la mesa es del 482%, mientras que el de los productos ganaderos es del 231%. Hay algunos productos (ver gráfico, más abajo) en los que el incremento es escandaloso: las cebollas pasan de los 6 céntimos que cobra el agricultor por kilo a 1,04 euros en las tiendas. Un incremento del 1.600%.

El ejemplo del tomate

Los productos pasan por muchas manos en su camino hasta el expositor del supermercado. Y todas encarecen el precio final. El Ministerio de Medio Rural tiene un observatorio que analiza lo que llama "cadena de valor", es decir, los márgenes de cada intermediario que participa en el proceso.

Los costes producidos en la cadena suponen un 83% del precio finalConviene verlo con un ejemplo, el del informe del tomate redondo liso del mes de julio. Según Medio Rural, los productores perciben entre 34 y 65 céntimos por kilo de las centrales hortofrutícolas, que se encargan de la manipulación, envasado y envío. Éstas, a su vez, lo venden a los mercados mayoristas por un precio de entre 0,68 y 1,06 euros. Los mercados reciben el producto y a su vez se lo venden a las tiendas: nuevo escalón y ya se alcanzan entre 0,83 y 1,31 euros. Y el cliente final lo paga, una vez incluido un 4% de IVA, a entre 1,10 y 1,91 euros el kilo, más del triple que lo que recibió el agricultor.

Pero el Ministerio da una explicación: el conjunto de los costes producidos en lo que se llama "cadena de valor" supuso en 2008 en torno al 83% del precio final.


La UE contra la "especulación"

El Parlamento Europeo aprobó el pasado mes de marzo un informe en el que exige a los países miembros que se apliquen medidas para combatir la "especulación" en la cadena alimentaria. El texto reclama que haya "instrumentos de regulación de los mercados". Y señalaba un claro culpable: la "posición dominante del sector minorista y, en cierta medida, del mayorista".


Los precios vuelven a subir tras 8 meses de caídas

La tasa española de inflación armonizada –medida igual en todos los países de la zona euro– volvió a registros interanuales positivos en noviembre, tras ocho meses de caídas (las primeras desde que este indicador comenzó a elaborarse en 1997) y se situó en el 0,4%, un punto por encima de la de octubre.

Todo indica que la causa está en los precios de la energíaAsí lo anunció el pasado viernes el Instituto Nacional de Estadística, que tendrá que confirmar este cambio de tendencia con los datos definitivos que se publiquen el próximo 15 de diciembre.

Hasta entonces, la interpretación de estos datos sólo se basa en hipótesis. Todo indica que la causa está en los precios de la energía, que llevaban tiempo muy por debajo de los registrados un año antes y que a finales del ejercicio son ya más altos que los de los últimos meses del pasado año.

Así, el precio medio del barril Brent de petróleo –de referencia en Europa– ha sido este mes de 77,62 dólares, frente a los 54,75 dólares a los que se vendía en noviembre de 2008.