La provocación como forma de llamar la atención parece ser un método infalible, pero no deja de ser provocación al fin y al cabo, ofensiva para ciertos sectores de la sociedad. Y provocación es precisamente lo que rezumaba la actuación de Adam Lambert, finalista del programa American Idol, por los cuatro costados.

La cadena se ha defendido alegando que esa coreografía llena de erotismo les cogió "por sorpresa" En la interpretación de Lambert no faltaron movimientos muy sensuales que imitaban el sexo oral, el bondage como caracterización de sus bailarines y un apasionado beso a su teclista, gestos más que suficientes para causar una gran impresión entre el público y los espectadores que estaban siguiendo la gala por televisión.

Tanto es así que la cadena que retransmitió el evento, la Abc, aseguró este lunes que ha recibido 1.500 debido a la carga sexual que imprimió el cantante a su actuación. La cadena ha defendido diciendo que esos pasos eróticos les cogieron "por sorpresa".

Sin embargo, en la Costa Oeste de EE UU, donde la retransmisión de la gala llegó tres horas más tarde, sí reaccionaron y eliminaron todos los gestos parecidos a felaciones que el intérprete de For your entertainment realizó durante su 'performance'.

Lambert, de 27 años, ha afirmado que no quería "molestar a la gente", sino que apostó por "la libertad de expresión y la libertad artística". Además, el ex concursante de American Idol, afirmó que su actuación, con el vestuario de cuero de sus bailarines, no era muy distinta a las interpretaciones eróticas de otras cantantes femeninas.