Aumenta la afluencia a los contenedores para buscar ropa y comida

  • Las entidades tienen un alud de peticiones de ayudas.
  • Los nuevos dispositivos de recogida facilitan el acceso a la basura.

Nadie imagina que acabará recurriendo al cubo de la basura para poder alimentarse, pero el hecho es que las estrecheces económicas han empujado cada vez a más gente a recurrir a ello para subsistir. Así lo explican las ONG que trabajan en la atención a las personas y que han detectado un incremento notable de ciudadanos que necesitan donaciones para subsistir.

En los últimos meses se ha hecho habitual la imagen de personas mayores de clase media que, al caer la noche, toman el carrito que usaban para ir a la compra para llenarlo con las sobras desechadas en el contenedor que, con la nueva contrata de limpieza, son de más fácil acceso.

Jóvenes, personas sin techo e inmigrantes completan el mosaico de ciudadanos que deben recurrir a esta práctica. Los contenedores más frecuentados son los ubicados frente a supermercados, donde se llega a hacer un reparto pactado entre la decena de personas que se agolpan a su alrededor.

Los datos de personas asistidas por entidades y ONG son suficientes para demostrar la situación extrema a la que se ha llegado. Càritas Diocesana de Barcelona ha entregado alimentos a 5.697 familias este año, una cifra que ya supone un 90% más que la alcanzada en 2008. La ayuda económica, para comprar comida o atender necesidades básicas, se ha disparado también un 63,5% para llegar a 1.143 familias.

La Creu Roja habrá repartido al finalizar el año unos 14.000 kits de soporte social, compuestos por alimentos, productos de higiene infantil o recursos escolares. Los programas humanitarios de primera atención han incrementado un 30% respecto al año pasado para cubrir la demanda de 100.000 personas.

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