Santiago Mainar
Santiago Mainar, en el banquillo de los acusados en la Audiencia de Huesca. Alvaro Calvo / EFE

Los médicos forenses que realizaron la autopsia al cadáver de Miguel Grima, el alcalde de Fago asesinado el 12 de enero de 2007, explicaron este miércoles que las cataratas que sufre el único acusado, Santiago Mainar, no le impedirían reconocer el coche del edil ni a la víctima, y tampoco encontraría dificultad para efectuar el disparo que le ocasionó la muerte en el acto.

Mainar no tendría dificultad en conocer al alcalde y su vehículoEn su declaración durante la tercera sesión del juicio por el crimen, que se celebra en la Audiencia de Huesca, los peritos han coincidido en que el disparo que le provocó la muerte se produjo a una distancia de entre cinco y siete metros. En su opinión, el arrastre del cadáver hasta la cuneta de la carretera de Majones a Fago, donde fue localizado el cuerpo al día siguiente, se hizo cogido por las muñecas, aunque también desde las axilas o brazos.

Han considerado que a pesar de las cataratas que sufre Santiago Mainar en el ojo izquierdo, en el que tiene una agudeza visual de 0,5, no tendría problema en conocer el vehículo del alcalde ni la fisionomía de la persona que bajó del coche por la noche, y tampoco encontraría dificultad en disparar la escopeta.

Estudio de ADN

También declararon los agentes de la Guardia Civil que hicieron el estudio de ADN de los restos orgánicos encontrados en el turismo del alcalde de Fago, y aseguraron que es 8.000 billones de veces más probable que las muestras pertenezcan a Santiago Mainar que a otra persona.

De la sangre y los restos orgánicos hallados en la parte superior del volante, en la palanca de cambios y en el freno de mano del coche de Grima se obtuvo un "perfil limpio" que se correspondía con el de Mainar, por lo que sin duda esta persona entró en el vehículo.

Grima presentaba 14 heridas provocadas provocados por un mismo disparoSobre las causas de la muerte de Grima, los forenses coincidieron en que las principales lesiones fueron las cardíacas. No obstante, apuntaron que el cuerpo tenía también lesiones en los pulmones, en el bazo, en el hígado y en el estómago, además de que encontraron un proyectil en el interior del cuerpo, de un centímetro.

En el cuerpo había 14 heridas, nueve orificios de entrada y cinco de salida, todas ellas "de un mismo disparo" de postas, realizado supuestamente con una escopeta, que no ha sido encontrada, precisaron los médicos forenses.

Preguntados por las lesiones exteriores, han afirmado que el cráneo estaba intacto pero la cara y otras partes del cuerpo tenía erosiones superficiales provocadas por pequeños roces con ramas ligeramente puntiagudas o por el contacto con el asfalto, durante el arrastre del cadáver.

Lo que han dejado claro es que la víctima no pudo defenderse y que el arrastre se produjo después de la muerte, que justifican no sólo por las heridas superficiales, sino también por los hallazgos en la ropa y en los zapatos.

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