Los vecinos de la Casa Orsola inician una maratón de protestas para evitar el desahucio de Josep: "Nos jugamos la dignidad"

Basado en hechos observados y verificados directamente por nuestros periodistas o por fuentes informadas.
- El edificio se ha convertido en un símbolo de la lucha vecinal contra la especulación.
- Barcelona se abre a prohibir la compra de vivienda a extranjeros y fondos de inversión que busquen especular.
Los vecinos de la Casa Orsola de Barcelona siguen en pie de guerra contra el fondo de inversiones Lioness, propietario del edificio desde 2021, y han anunciado una "maratón" de protestas para evitar el desahucio de Josep Torrent, un profesor que desde hace más de 20 años vive en la finca. El Sindicat de Llogateres, entidad que les arropa, ha organizado actuaciones -como una de la la Ludwig Band-, caceroladas y parlamentos de entidades y personas a partir del jueves para intentar evitar que los Mossos d’Esquadra hagan efectivo el desalojo el 31 de enero. "Nos jugamos la dignidad como barceloneses", ha dicho este miércoles en una rueda de prensa delante del edificio la portavoz del sindicato, Carme Arcarazo.
Desde hace tres años, esta finca ubicada entre las calles Consell de Cent y Calàbria de Barcelona se ha convertido en un símbolo de la lucha vecinal contra la especulación después de que en 2021 el fondo inversor la comprara y se negara a renovar los contratos de alquiler a sus inquilinos. "Decidió que quería expulsar a todos los vecinos, sin ningún tipo de explicación", han criticado desde el Sindicat de Llogateres. Además, han denunciado que lo que ha hecho el propietario "es duplicar y triplicar el precio de los pisos".
En el edificio hay 27 viviendas y cuatro locales comerciales. Actualmente, de las 27, hay ocho con contratos de alquiler de renta antigua, seis con un alquiler normal, uno vacío y siete que el fondo inversor ya ha logrado convertir en pisos de alquiler temporal. Estos últimos tienen precios de entre 2.200 y 2.800 euros al mes, según denuncia el sindicato, que también apunta que hay cinco vecinos demandados por no abandonar los pisos una vez se les acabó el contrato de alquiler.
Resistencia vecinal
Arcarazo ha explicado que una vez llegó el fondo de inversiones, los vecinos lo tuvieron clarísimo y decidieron no irse. "Están aquí para quedarse", ha insistido. Desde entonces han organizado manifestaciones, jornadas, charlas y citas en el distrito para reclamar que se solucione esta problemática. Uno de ellos es Josep, el hombre que desde hace 24 años vive en un piso de la Casa Orsola y ahora se enfrenta a un primer desahucio. Su contrato se acabó en 2021, pero ha seguido pagando los 700 euros de alquiler para no abandonar la vivienda.
"Soy profesor, tengo un trabajo fijo y no soy una persona vulnerable", ha asegurado este miércoles en una rueda de prensa, en la que también ha advertido de que lo que le está ocurriendo a él le puede pasar "a cualquiera que viva de alquiler". Ha denunciado que los problemas empezaron en 2021 cuando el "fondo buitre" compró la finca y "a los 15 días" les envió un burofax para avisar de que no renovarían los contratos.
Tras un proceso judicial que ha acabado dándole la razón al fondo inversor, Josep ha indicado que su caso ya no es una cuestión "particular", sino que la viven como algo "colectivo". "Hoy en día defender la Casa Orsola es defender Barcelona", ha añadido Arcarazo. Además, ha señalado que lo que está haciendo Lioness es "un claro ejemplo de intento de expulsión del vecindario y un uso fraudulento del alquiler de temporada".
Por estos motivos, tanto vecinos como el Sindicat de Llogateres, así como otras 200 entidades que les dan apoyo, piden que el próximo viernes 31 de enero todo aquel que pueda se acerque hasta el edificio para evitar que los Mossos desahucien a Josep. De hecho, desde este lunes varias brigadas recorrerán el barrio, puerta por puerta, para explicar el caso a todos los vecinos de la zona y movilizar una mayor resistencia.
La cultura se posiciona con la Casa Orsola
El caso de la Casa Orsola llegó el fin de semana pasado hasta la cultura, cuando varios artistas premiados en los Premios Gaudí demostraron su apoyo a los vecinos desde el escenario del Auditori Fòrum CCIB. Enric Auquer, ganador del premio a mejor actor secundario por Casa en Flames animó directamente a paralizar el desahucio: "El 31 de enero será hará el desahucio de la Casa Orsola. Si no tenéis nada que hacer, cuanto más seamos, ¡más difícil será!".
También se hizo eco de la convocatoria el director de cine Carlos Marqués-Marcet al recoger el premio de la mejor película de lengua no catalana por Polvo Serán. "¡Nos vemos el día 31 en el desahucio!", aseguró con la estatuilla en la mano. Lo mismo dijo Maria Arnal, ganadora de un premio Gaudí por la música original de la misma película y, además, añadió que quiere "seguir cuidando la ciudad donde vivimos".
