Ángeles Caso: "El papel histórico de la mujer debería enseñarse en el colegio"

  • Última ganadora del Planeta, la escritora ha presentado 'Contra el viento', un relato sobre la invisibilidad de las mujeres inmigrantes.
  • En el libro cuenta la historia de Sao, una inmigrante de Cabo Verde.
Ángeles Caso y Emilio Calderón, durante la presentación de sus obras 'Contra el viento' y 'La bailarina y el inglés'.
Ángeles Caso y Emilio Calderón, durante la presentación de sus obras 'Contra el viento' y 'La bailarina y el inglés'.
Paco Campos / EFE

Mirada acuática y hospitalaria, expresión reflexiva de intelectual sin remilgos, sonrisa cálida y actitud próxima y de buena gente. Ángeles Caso ha presentado su libro Contra el viento el miércoles en el madrileño hotel Ritz (junto con el finalista Emilio Calderón), que días antes había obtenido el premio Planeta.

La novela cuenta la historia de Sao, una inmigrante caboverdiana que trabajó como empleada doméstica de Ángeles Caso, con la que entabló una profunda y generosa amistad. Entre la ficción y la realidad, Caso construye una historia que abunda, como la mayoría de sus obras, en el difícil papel de la mujer en un mundo acaparado por hombres.

¿Sería concebible su novela escrita por un hombre?

La verdad es que sería deseable. Pero no acabo yo de ver que los hombres se movilicen demasiado por los sufrimientos que otros hombres infligen a las mujeres.

¿Cuánto de corazón y de cabeza ha puesto en Contra el viento?

Flaubert decía que hay que escribir con la cabeza, y yo lo creo a pies juntillas. El escritor tiene que dejar el corazón para los lectores, pero él tiene que controlar firmemente lo que hace y no dejarse llevar por la emoción. Una excesiva emoción del autor estropea los textos literarios, te hace perder la objetividad.

Y si a Contra el viento pudiera sometérsele a la prueba del ADN, ¿encontraríamos mucho del de Ángeles Caso?

Sí, sí, seguro. Es inevitable. A veces de forma consciente, pero también hay muchas cosas inconscientes que aparecen sin que tú te dés cuenta. Por ejemplo, alguien me ha dicho que a casi todos los hombres buenos de mi novela los mato. Algo debió de pasarme ahí, ja, ja.

En todas sus obras muestra una gran sensibilidad por el papel que le ha tocado vivir a la mujer en la Historia. ¿Le fastidia que le puedan tildar de feminista?

No, todo lo contrario. Soy feminista y me siento muy orgullosa de serlo. Lo cual no quiere decir que vea a todos los hombres como enemigos. Aunque, bueno, a algunos sí, a los chulos, machistas, maltratadores…

¿Es hora de admitir que son las mujeres como Sao, la protagonista de su novela, las que sacan esto adelante?

Una parte importante, desde luego. Yo tengo la teoría de que las mujeres occidentales hemos podido realizar eso que llamamos nuestra liberación explotando a otras mujeres menos afortunadas. ¿Qué haríamos sin ellas?

¿Habría que hacer también una Ley de Memoria Histórica para la mujer?

Pues, vaya, igual no estaba mal. Desde luego, ya va siendo hora de que, por ejemplo, cuando se enseña historia a los niños se les hable también del papel que han cumplido las mujeres en las diversas civilizaciones, cosa que no se hace casi nunca.

¿Las mieles de un premio como el Planeta hacen que le suba a uno la glucosa del ego, o, como dicen en su tierra, ye usté una paisana?

Tengo avisados a mis amigos de que si me pongo tonta me den un par de tortas. Pero a estas alturas de mi vida, con los cincuenta ya cumplidos, no creo que me dé por ahí.

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