De hecho, Suecia, que ocupa la presidencia semestral rotatoria de la Unión, emitió un comunicado en el que dijo que el texto entrará en vigor el 1 de diciembre 'y todos los detalles deben ser puestos en marcha ahora'.

Klaus ha sido el último dirigente europeo en ratificar el tratado y su firma, que se produce después de que el Tribunal Constitucional checo aprobara el pacto, supone que la Unión podrá escoger a su primer presidente a medio plazo y un representante en el exterior de más fuerza.

Lisboa pretende darle más peso a la UE, que tiene casi 500 millones de habitantes, en la escena internacional y hacerla más flexible, así como compensar el ascenso de potencias emergentes como China.

El presidente checo, marcadamente euroescéptico, firmó el texto después de que el Constitucional checo determinase el martes que cumple con la Constitución del país, eliminando el último escollo para su ratificación.

'Esperaba la decisión judicial y la respeto, aunque discrepo de forma fundamental con su contenido y justificación', dijo Klaus a los periodistas. 'He firmado el Tratado de Lisboa hoy a las 15:00 (14:00 GMT)'.

Klaus tenía prohibido por ley firmar el tratado hasta que el tribunal hubiera decidido sobre la demanda presentada por sus aliados en la Cámara Alta del Parlamento checo, el Senado, que afirmaban que el tratado afectaría a la soberanía nacional.

ARGUMENTOS RECHAZADOS

El tribunal rechazó ese argumento. 'El veredicto fue unánime; ninguno de los jueces dio una opinión discordante al veredicto o su razonamiento', escribió el tribunal en su fallo.

El Parlamento checo ha aprobado el pacto, pero Klaus llevaba tiempo presentando oponiéndose, afirmando que convertiría a la UE en un superestado con poco control democrático.

El presidente había dicho que no pondría más trabas al documento después de la semana pasada los líderes europeos acordaran darles a los checos una opción de excluirse de la Carta de Derechos Fundamentales que acompaña al tratado. Klaus dice que la excepción es necesaria para evitar reclamaciones territoriales de los alemanes expulsados de territorio checoslovaco tras la Segunda Guerra Mundial.

'Sin duda ahora es momento de que la Unión Europea siga adelante, no hablando de los arreglos institucionales para los próximos años, sino hablando de los problemas vitales a los que nos enfrentamos todos', dijo el primer ministro británico, Gordon Brown, después de la decisión del tribunal checo.

'Y esos son crear empleo, crear crecimiento, construir un entorno más seguro y construir una seguridad mayor para los europeos', añadió.

La semana pasada, los líderes de la UE no lograron ponerse de acuerdo en Bruselas sobre quién debería asumir el nuevo cargo de presidente de la UE, cuyos poderes siguen poco claros, y podría hacer falta una cumbre especial para llegar a un acuerdo.

Las posibilidades del antes favorito Tony Blair, ex primer ministro británico, parecieron condenadas después de que no lograra el apoyo de los Socialistas Europeos, los aliados de su Partido Laborista.

Aún no ha aparecido un finalista, pero los posibles postores son el primer ministro holandés, Jan Peter Balkenende; el ex primer ministro finlandés, Paavo Lipponen; y el primer ministro de Luxemburgo, Jean-Claude Juncker.