Mercedes González Diputada del PSOE por Madrid y presidenta de la Comisión de Educación en el Congreso
OPINIÓN

La vergüenza en un mapa

Turistas en una terraza de la Plaza Mayor de Madrid.
Turistas en una terraza de la Plaza Mayor de Madrid.
EP
Turistas en una terraza de la Plaza Mayor de Madrid.

Aún resuenan los gritos de celebración y continúan en nuestras retinas las lágrimas de emoción de los franceses al conocer los resultados de las elecciones legislativas, en las que el Frente Popular paró a la extrema derecha y otorgó a Francia la legitimidad de gritar al mundo. Con la ultraderecha ni se pacta ni se gobierna, por lo que el PSOE ha presentado el Mapa de la vergüenza, una herramienta interactiva en la que se recogen los efectos de un año de pacto de gobierno entre PP y Vox en las políticas de igualdad.

Un total de 365 días de acuerdo y 131 retrocesos de los derechos de las mujeres en nuestro país: eliminación de las concejalías y consejerías de igualdad, recortes de presupuestos, negacionismo de la violencia de género o supresión de los puntos violetas en las fiestas patronales, como en Moralzarzal, Torrelodones, Alcalá de Henares o Las Rozas, entre otros.

En Madrid, ni en el Ayuntamiento ni en la Comunidad hay pacto con Vox. Ni falta que les hace a Ayuso y Almeida. Ambos se bastan solitos para arrastrar a la derecha clásica a la ultraderecha y chapotear en esta como si fuera su ecosistema natural.

Cuando Ayuso dice que "a ver cuándo celebramos el día del hombre" en pleno acto del Día de la Mujer, no hay Rocío Monasterio que valga; si Almeida mira para otro lado cuando un candidato de Vox se sienta en el banquillo por vandalizar el mural feminista de Ciudad Lineal, no hay ultra que te acuse de "derechita cobarde".

Ambos están dejando en los huesos los medios para la violencia de género. En el caso de Ayuso, con la reducción de 55 a 39 las plazas en pisos que acogen a mujeres maltratadas; en el de Almeida, dejando morir la red de violencia en nuestra ciudad, lo que ha llevado a la huelga a sus trabajadoras porque la puerta de entrada que salva la vida de una víctima de violencia de género en Madrid está colapsada. No hay pacto que valga.

Cuando la ultraderecha levanta la cabeza, lo primero que hace es atacar a las mujeres. Y como en Francia, les pararemos juntas y unidas.

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