Quique González
Quique González, durante la entrevista, en el bar La Tuerta de Madrid. JORGE PARÍS

Por primera vez protagoniza la portada de uno de sus discos. Y dentro de su evidente timidez, confiesa que le gusta, aunque lo que se vea "es lo que hay, para bien y para mal". Quique González publica Daiquiri Blues (Last Tour Records), un trabajo grabado en Nashville con músicos de primera fila. Como siempre, el madrileño puede presumir de letras y melancolía.

¿Cuenta con los dedos de una mano lo que ha hecho en el último año?
Sobre todo he hecho las canciones. Terminé la gira el 30 de diciembre, después de un año tocando y setenta y pico conciertos, descansé un par de semanas y me puse a maquetar. Ya durante la gira grabé algunas demos, y en marzo empecé a hablar con Brad Jones; entonces se planteó la posibilidad de ir a grabar a Nashville. No he descansado mucho, pero hacer canciones también es descansar, es un pasatiempo…

Ha pasado mucho tiempo viajando.
He estado un mes en Argentina, pero también estuve otro en EE UU, me fui solo una semana de vacaciones a conocer París, porque ya no me lo perdonaba… Pero sobre todo he estado trabajando. La gente se cree que un disco sale de la nada, y más ahora, pero realmente son dos años desde que empiezas a escribir hasta que se publica.

En Argentina tengo a 200 tíos pagando por verme; me parece increíble que eso suceda a 10.000 kilómetros de mi casa¿Cómo le han recibido en Argentina?
Es la tercera vez que voy y, al igual que en España empecé tocando con mi guitarra, allí estoy haciendo lo mismo, aunque tenga un bagaje de ocho discos. Estoy empezando y tengo a 200 tíos pagando por verme; me parece increíble que eso suceda a 10.000 kilómetros de mi casa. Seguiré yendo todos los años.

¿Ha vivido la grabación en Nashville como un sueño?

Lo vives así al volver, pero allí tienes que estar al tajo y no muy flipado con lo que está pasando, porque entonces se te va la oportunidad. Además, los músicos me transmitían eso, son unos grandes profesionales y trabajar con ellos fue fácil. Pero es verdad que el primer día me sudaban las manos, todo te impone demasiado.

¿Se trabaja distinto en EE UU?
Se vive todo con más naturalidad. Supongo que es porque llevan 60 años grabando discos, y en Nashville, concretamente, trabajos de gente que admiro muchísimo como Neil Young, Johnny Cash o Bob Dylan. Aquí es que nos flipamos mucho. En otras cosas no nos sacan nada de ventaja, pero técnicamente se nota que la música es una parte fundamental en su cultura y en su sociedad.

Se cruzaría con un montón de gente…
Claro, estabas en el bar y veías a Chris Robinson de los Black Crowes, o ibas a pedir la comida y antes que tú estaba el ingeniero de Lucinda Williams. Pero ves cómo vive la música la gente que no es tan conocida y es bastante alucinante si te gusta esto. Tienes que empaparte, escuchar y aprender.



¿Se trajo amigos de allí?
Sobre todo Brad, el productor, una persona con la que he conectado increíblemente, no sólo a nivel musical, sino también a nivel personal. Tiene mucho sentido común y es muy legal. Teníamos un presupuesto cerrado y una semana antes de terminar el disco me dijo que me iba a ahorrar un dinero porque íbamos acabar antes y nos sobraban cuatro días de estudio. Normalmente en España el productor llama a la compañía y dice: "Necesitamos diez días y diez mil euros más".

¿Conecta con aquellos artistas españoles que han optado por Miami?

No, ni tengo ninguna ambición en ese sentido. Y además bailo muy mal… Cada uno tenemos nuestro background y nuestras cosas, y si Alejandro Sanz o David Bisbal lo sienten como algo suyo, está muy bien. A mi me gustaba Corrupción en Miami, pero no he pasado de ahí… (risas).

¿Es el músico que ha pasado por más discográficas?

Me quedan pocas, pero me lo tomo con normalidad. No sé de nadie que recuerde un disco importante en su vida por la compañía. No he sido un tío especialmente rebelde, pero es que cuando no me entiendo con alguien, no me entiendo. Y si me dicen "todo o nada", suelo decir "nada".

Su disco es el primero del sello Last Tour Records, ¿se siente un poco cobaya?
No sé lo que pasará dentro de poco, pero el proceso es bastante similar entre una compañía y otra. Mi única pretensión es que mi disco salga de la mejor manera posible dentro de las opciones que me parecen dignas y que se ajusten a mi modo de entender cómo va esto y cómo quiero que se muestre al público.

Pero por una cuestión de ética prefiero seguir levantándome por la mañana pensando que no trabajo para una discográfica; siempre he sido mi propio jefeUsted ha puesto el dinero para la grabación, ¿se arriesga más así?
Lo que yo no quiero arriesgar es mi integridad. Prefiero pagar la grabación de mi disco y perder dinero, en el sentido en el que si yo le hubiera dado a Dro el 5% que me pedía de mis conciertos, hubiera significado menos dinero del que yo me ha gastado ahora. Pero por una cuestión de ética prefiero seguir levantándome por la mañana pensando que no trabajo para una discográfica, que es lo que significaría si yo firmo ese impuesto revolucionario. Siempre he sido mi propio jefe.

¿Qué le evoca el nombre de Daiquiri Blues?
Aparte de que son dos palabras que me parece que combinan muy bien, para mí el daiquiri significa el paraíso y el blues el infierno. A veces tenemos una alegría con unas gotas de melancolía o tristeza, y otras tenemos tristeza con unas gotas de felicidad.

A usted le etiquetan de triste…
Me parece bien, tiene que haber música festiva y melancólica. A mi no hay nada que me parezca más triste que una canción mala, me da igual que sea festiva o no. Me da más alegría escuchar una balada de Van Morrison que la canción del verano de Carlos Baute. Eso sí que me da tristeza…

¿Ha hecho su disco más maduro, tal y como dicen?
Pues habrá diferentes opiniones. Hombre, llevo ocho discos en once años intentado crecer como compositor y cantante. Soy un currante de la música, pero espero no haber llegado a la madurez con 36 años.

Mire a Leonard Cohen…
Es que tiene 75 años, pero hemos tenido suerte de verlo. Me parece admirable y heroico lo de su vuelta, ojalá llegue a yo esa edad y esté cantando mis canciones. Creo que nos ha hecho un favor la que le estafó, su Yoko Ono

Imagínese que se queda sin voz, ¿quién cantaría sus canciones?

No me lo planteo, no me gusta esa pregunta…

La reformulamos, ¿de quién le gusta la manera de plantear la música?
Se lo dejaría encargado a muchos, entre ellos a Leiva y a Tarque. O a Miguel Ríos, o a Lapido, que es probablemente el mejor letrista de España. Sus canciones deberían ser parte de la cultura popular de este país, porque es un fuera de serie. Es una lástima que lo malo tenga que ser para todos y lo bueno para unos pocos. Parece que hay un error en eso de ser demasiado bueno, nunca lo he entendido.

¿Con qué canción de Daiquiri Blues se queda?
Con todas, pero si me preguntas por mi favorita es Su día libre. Me siento contento con ella, es melancólica pero tiene sentido del humor.

BIO. Nació en Madrid en 1973. Llegó a jugar en las secciones inferiores del Real Madrid, pero una lesión cortó de raíz su carrera futbolística. Ha publicado ocho discos con discográficas diferentes.