El recuento oficial de las elecciones generales de la víspera corroboró el lunes un reparto casi igualitario de los votos entre el gobernante Frente Amplio, por un lado, y los partidos tradicionales Nacional y Colorado, por el otro.

El resultado confirmó la división del país de 3,3 millones de habitantes entre una izquierda que en su primera gestión mostró una tendencia moderada y el centroderecha tradicional.

Lacalle, Mujica y Pedro Bordaberry, candidato presidencial colorado, reconocieron el resultado y comenzaron los preparativos para la votación definitiva, marcada para el 29 de noviembre.

Bordaberry, que se reunía el lunes con Lacalle, dijo que el miércoles convocaría al Comité Central de su partido para tomar una posición, pero anunció su voto a favor del candidato blanco.

El desenlace no ha preocupado a los mercados, según analistas, tras una elogiada gestión del saliente presidente Tabaré Vázquez, un socialista moderado, y de una actitud más moderada de Mujica, más izquierdista.

Contabilizado el 100 por ciento de los circuitos de votación, el Frente obtuvo un 47,49 por ciento de los sufragios emitidos, el Partido Nacional un 28,54, y el Colorado un 16,67 por ciento, dijo la Corte Electoral. El pequeño Partido Independiente logró un 2,44 por ciento y Asamblea Popular 0,66 por ciento.

Con esos resultados el Frente tampoco retendría la mayoría parlamentaria propia con la que gobernó desde 2005, pero la Corte Electoral dijo que habrá que esperar al recuento de los votos observados, o separados para estudio, para una definición final en los próximos días.

'La sociedad nos exige un esfuerzo más, es decir participar en una segunda vuelta', dijo en la noche del domingo Mujica, de 74 años, y llamó a sus enfervorizados partidarios a continuar la lucha por otros 30 días.

'¡Vamos a la victoria!', insistió el ex guerrillero ante miles de partidarios que agitaban banderas y pancartas frente al hotel donde Mujica esperó los resultados.

Por su parte, Lacalle, de 68 años, declaró que el pueblo 'seguramente está pensando quien tendrá la capacidad de conducir al país desde el Poder Ejecutivo'.

La segunda vuelta 'va a ser muy pareja (...) muy reñida y va a estar muy sujeta al desempeño de las dos fórmulas en los días de campaña que restan', dijo a Reuters el politólogo Gustavo de Armas.

CAIDA DE IZQUIERDA

Los electores también rechazaron dos propuestas sometidas a plebiscito, defendidas por el Frente y rechazadas por blancos y colorados.

Una pidió el sí por la anulación de una ley que descartó el juicio de militares y policías acusados de violar los derechos humanos durante la dictadura que gobernó el país entre 1973 y 1985, y la otra establecía el voto por correo para los uruguayos que viven en el exterior.

Los resultados fueron un revés para el Frente, que en las elecciones de 2004 puso a Vázquez en el sillón presidencial y puso a la izquierda en el poder por primera vez en la historia de Uruguay.

Mujica no pudo atraer la popularidad de Vázquez, de más del 60 por ciento, y la aprobación a sus programas sociales y conducción económica ordenada y amigable con los mercados que salvó a Uruguay de caer en recesión por la crisis global.

Más conocido como 'Pepe', el ex guerrillero y pequeño granjero embelesó a las clases más modestas con su desaliñado vestir y hablar campechano salpicado de palabrotas, pero, al mismo tiempo, provocó el rechazo de sectores de clase media y también de militantes de algunos sectores del Frente a los que criticó duramente.

Lacalle, un veterano político apodado 'Cuqui' que ocupó la presidencia entre 1990 y 1995 aplicando políticas liberales dominantes en la época, también tuvo un alto nivel de rechazo, por su posición más conservadora dentro de su partido y una percibida actitud arrogante.