El asador Sparks, uno de los más conocidos de Nueva York, abonará más de tres millones de dólares (unos dos millones de euros) para liquidar una demanda interpuesta por unos 200 de sus actuales y antiguos empleados.

El local retiraba parte de las propinas para repartirlo entre los que atienden el bar, el chef, el experto en vinos o el gestor de banquetes

Los camareros se quejaban de que los dueños del restaurante, el quinto con mayor recaudación de la ciudad y el decimocuarto de todo el país, no distribuían apropiadamente las propinas, que en Estados Unidos suponen normalmente gran parte de su sueldo, según el diario New York Post.

Los demandantes aseguran que la dirección del Sparks Steak House retiraba parte de lo recaudado con las propinas a los cerca de 60 camareros que trabajan en el restaurante para repartirlo también entre otros empleados, como los que atienden el bar, el chef, el experto en vinos o el gestor de banquetes.

20.000 dólares por empleado

"¡Qué podíamos hacer!", se queja al diario su responsable, Michael Cetta, que lamenta que alguien pueda pensar que intentaron engañar a sus trabajadores por algo que dice que hacen muchos otros establecimientos de la ciudad.

La cantidad recortada a los camareros del Sparks se calcula en 5 millones de dólares, mientras que el acuerdo alcanzado entre ambas partes como indemnización es de 3,15 millones.

La suma será distribuida en forma proporcional al tiempo que hayan trabajado los camareros. Por ejemplo, unos 40 empleados recibirán unos 20.000 dólares (unos 13.000 euros) cada uno.

Según el diario, la cuantía acordada es la más elevada que jamás se ha pagado por un conflicto relacionado con el complejo asunto del reparto de propinas en Estados Unidos.

Famoso por un asesinato

El local, nombrado el mejor asador de Nueva York en 2001 por el New York Post y con una recaudación de unos 19 millones de dólares en 2008, ganó gran notoriedad a raíz de que en diciembre de 1985 los mafiosos Paul Castellano, jefe de la familia de los Gambino, y Thomas Bilotti fueran asesinados por órdenes de John Gotti cuando entraban en el restaurante.

Sus asesinos eligieron ese lugar por que se encuentra en la zona centro de Manhattan, llena de oficinas y comercios, y en los ajetreados días previos a la Navidad podian aprovechar para huir la confusión generada entre la multitud que frecuenta las calles de la ciudad en hora punta vespertina.

Sparks Steak House retiraba parte de lo recaudado con las propinas a los cerca de 60 camareros que trabajan en el restaurante para repartirlo también entre otros empleados, como los que atienden el bar, el chef, el experto en vinos o el gestor de banquetes.