The Divine Comedy: "La sociedad ha ido cuesta abajo desde el año 2000. La tecnología se ha interpuesto entre las personas"

Neil Hannon, de The Divine Comedy.
Neil Hannon, de The Divine Comedy.
Rob Ball
Neil Hannon, de The Divine Comedy.

The Divine Comedy no fue tan popular como sus compañeros de generación. Nunca fue tan escuchado como Blur, Pulp, Elastica, Oasis o Suede. Pero Neil Hannon (Derry, Irlanda del Norte, 1970) ha resistido más que la mayoría de las bandas del brit pop. Los próximos 2 de julio The Divine Comedy actúa en Barcelona dentro del ALMA Festival y el 4 de julio, en Madrid en el Ciclo Jaguar.

Neil Hannon siempre quiso que el pop sonara a música clásica. Sus letras, además, eran perversamente inteligentes, con un punto irónico y mucho lirismo. De hecho, canciones como The Summer House, Our Mutual Friend o Your Daddy's Car podrían ser estudiadas como ejemplos de melancolía británica. Hannon es un contador de historias.

"Para mi mujer, algunos de mis temas son tan emocionales que le cuesta escucharlas. Rompen el corazón, me dice, y le sorprende que pueda tocarlas en cada gira. Debe ser que soy un psicópata". Sarcasmos aparte, el cantante y compositor de The Divine Comedy reconoce que ese tono es catártico. "Soy afortunado: no he vivido grandes tragedias, aunque sí las vea a mi alrededor. Pero me gusta narrar los dramas diarios. Escucharlos o verlos en películas me ayuda".

Los arreglos, la orquestación que visten sus composiciones, su forma de cantar a lo crooner –reconoce que Scott Walker siempre será su referente– son también guiños al pasado. Su padre, ministro de la Iglesia de Irlanda, era un buen pianista: Hannon creció escuchándolo tocar a Chopin y Debussy.

"Esa música romántica me influyó. Mi padre era sensible, pero reprimía sus sentimientos detrás de los requerimientos de clase media, y del clero irlandés anglófilo. Pero cuando veía algo romántico en la tele, se le escapaba la lágrima. Aunque luego siempre hiciera una broma para disimular. Yo también lo hago constantemente: fingir después de emocionarme, que no pasa nada, que todo está bien", señala.

También le influyó el gusto de su hermano Desmond, en especial, la banda de Birmingham ELO (Electric Light Orchestra). El disco que más ha escuchado fue el primer sencillo que se compró: Vienna (1981), de Ultravox, synthpop, sí, pero con algo de música clásica en la estructura, y en la viola eléctrica. Curiosamente, el último álbum de estudio de The Divine Comedy, Office Politics (2019), su décimo segundo álbum y primer doble de estudio, suena a Depeche Mode, Human League, OMD y Soft Cell. Un sonido salpimentado con electrónica que desorientó a sus fans. "Mi devoción por el synthpop británico empezó de adolescente: me encanta el contraste entre lo sintético y lo emocional y esas letras melancólicas", dice.

Las historias tan bien tejidas de toda su trayectoria, también del último disco, llenas de humor corrosivo, llevan a suponer que Neil Hannon devora libros. "Ya en los noventa, cuando me hice más famoso, dejé de tener tiempo para la lectura. Y cuando me casé y fui padre, todavía menos. Lo único que me apetecía era tumbarme en el sofá a ver Friends. Pero leo de vez en cuando. Tengo un cuarto reservado, sin nada de tecnología, con estanterías forradas de libros".

Hannon volvería sin pestañear a un mundo sin redes sociales: "No me gusta internet. La sociedad ha ido cuesta abajo desde el año 2000. Y no lo digo como un señor mayor harto de todo lo nuevo. La tecnología se ha interpuesto entre las personas. No facilita nada, lo hace todo más difícil. Y no me preguntes sobre la inteligencia artificial… Nos está robando la imaginación. Estamos sustituyendo en lo creativo a los humanos por máquinas tontas".

También se alegra de no haber empezado a tocar hoy: "Hoy los grupos tienen que ocuparse de cosas aburridas, como la publicidad y el marketing. En mi época, eso era cosa del sello discográfico. Ahora, los jóvenes tienen que venderse constantemente. Me parece horrible. Porque su trabajo debería ser componer música".

Firmó la banda sonora de Wonka (2023, Paul King), protagonizada por Timothée Chalamet, y para la que también colaboró Joby Talbot (quien tocó durante varios años en The Divine Comedy). "Adoro el libro de Roald Dahl y la película de 1974. No releí el libro porque quería que fluyera mi interpretación y el poso que dejó en mí. Quería que fuera algo instintivo e intuitivo. También buscaba mi sonido. Cuando Joby [Talbot] se sumó al proyecto yo ya había escrito las letras. Hizo un trabajo magnífico ajustándolas a la película". Fue un proceso largo. "Empezamos en 2020, con el COVID y estuvimos trabajando en la música hasta un mes antes de que se estrenara la película".

Mientras en España o Francia, The Divine Comedy tienen categoría de banda arty, en Gran Bretaña se les considera una banda pop. "En los 90 no tocamos ni nos publicitamos mucho en España, pero en los 2000 empezamos a gustar mucho. En mi programa en la radio en la BBC Ulster pincho música española de vez en cuando, ahora estoy obsesionado con Por qué te vas, de Jeanette".

María Ovelar
Escritora y periodista

María Ovelar es escritora en sentido amplio: poeta (dos libros publicados en Valparaíso ediciones), autora de relatos, periodista, traductora (inglés, francés e italiano), copy creativa, performer y DJ. Además de colaborar con EL PAIS, periódico donde trabajó durante trece años, escribe en 20Minutos, Cuadernos Hispanoamericanos y varias publicaciones de Condé Nast. También ha trabajado como profesora de Literatura española y de español y francés en la India (Mahindra United World College). Licenciada en Traducción e Interpretación, master de EL PAIS / UAM y Bachillerato Internacional con una beca en el United World College of the Adriatic. Es la fundadora de LaSafo, sello con el que ha organizado retiros de yoga, meditación, escritura y varios cursos de escritura en bibliotecas e institutos. Organiza eventos culturales desde 2018.

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