El electricista de 64 años dio las gracias al Gobierno de España por ayudarle a obtener la libertad, concedida horas después de una visita a la isla del ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Angel Moratinos.

Aguiar dijo que le sorprendió su liberación antes de cumplir la condena de 13 años a la que fue sentenciado tras una redada contra disidentes en 2003.

'En ningún momento me dijeron que me iban a liberar (...) Cuando me dijeron 'recoge tus pertenencias' yo pensaba que era para el cambio de prisión', dijo en una entrevista en su apartamento de La Habana, que volvió a compartir con su esposa Dolia Leal.

Aguiar fue uno de los 75 opositores arrestados y encarcelados en lo que se conoce como la Primavera Negra de 2003.

En 1999 había fundado el pequeño Partido Ortodoxo de Cuba, que, dice, continuó dirigiendo desde la prisión.

'He trabajado simplemente por mis ideas', dijo.

La redada de 2003 llevó a la Unión Europea a imponer algunas sanciones diplomáticas contra Cuba.

El bloque levantó el año pasado las sanciones a instancias de España y otros países miembros, reanudando la cooperación y normalizando sus relaciones con Cuba.

Moratinos se reunió el lunes durante casi tres horas con el presidente cubano Raúl Castro, encuentro en el que, según dijo, charlaron de derechos humanos en 'términos generales'.

Un diplomático español dijo el martes que la liberación de Aguiar mostraba los resultados de la política de Madrid de un involucramiento con las autoridades cubanas.

La Comisión Cubana de Derechos Humanos, un grupo ilegal pero tolerado, dijo en agosto que había unos 208 presos políticos en el país, incluyendo ahora 53 de los 75 encarcelados en 2003.

Cuba dice que los disidentes son traidores al servicio de Estados Unidos y sostiene que no tiene presos políticos.

RECONOCER ERRORES

Aguiar instó al Gobierno cubano a que 'reconozca los errores y que, poco a poco, si no lo puede hacer en una sola ocasión, que siga liberando a los presos de conciencia, como mínimo'.

'Que sea rápido la liberación de los presos, porque ellos son inocentes', dijo su esposa, una de las fundadores de las 'Damas de Blanco', un grupo de familiares de presos políticos que realizan marchas silenciosas los domingos en La Habana.

Durante sus seis años tras las rejas, Aguiar ha desarrollado una serie de problemas de salud, que atribuyó a condiciones brutales, en particular en la prisión de Guantánamo, en el extremo oriental de Cuba.

Durante un año, dijo, vivió recluido en una pequeña celda que no tenía luz ni ventilación, a no ser por un agujero por donde los guardias le pasaban la comida.

Dijo que dormía cerca del agujero, para poder sentir el aire y aliviar el 'enorme calor'.

Su inodoro era un agujero en el suelo y el agua le llegaba a través de una pequeña tubería que descargaba cerca. Las condiciones, aseguró, parecían de la 'edad de piedra'.

Aguiar, vestido con una camiseta verde, pantalones caqui y zapatillas deportivas, se movía con dificultad por su casa, en cuyas paredes cuelgan fotografías, dibujos y recortes de prensa sobre su encarcelamiento.

Ahora que está libre parece tener algo de incertidumbre sobre el futuro inmediato. Dice que seguirá con sus actividades políticas, pero que quiere ir a España para someterse a una operación para sus hernias discales.

Más urgente, dijo, es la necesidad de un ingreso, que podría ser complicado en Cuba dada su posición política.

La vida en prisión fue difícil, pero también la libertad es complicada.

'No es fácil', dijo Aguiar.