Cannabis
El uso continuado del cannabis provoca daños en el cerebro, pero a medio plazo "son reversibles". ARCHIVO

Entre un 7 y un 10% de las personas que han probado alguna vez cannabis, tienen riesgo de desarrollar un trastorno de dependencia, tal y como indica el II Informe sobre el cannabis (archivo pdf), realizado por la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas.

El cannabis es una droga y como tal se comporta

Este estudio demuestra que un 2,2% de los adolescentes (en torno a 40.000) que consumen cannabis habitualmente entre los 14 y los 18 años presenta ya un consumo problemático.

La delegada del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, Carmen Moya ha incidido en que “el cannabis es una droga y como tal se comporta”. La delegada ha afirmado que “la revisión de los últimos estudios consolidan lo que ya sabíamos: el consumo de cannabis produce alteraciones del sistema nervioso central, déficits en la memoria, la atención, la capacidad psicomotora y está directamente relacionado con el fracaso escolar. También puede producir otros trastornos mentales, como la psicosis”.

La droga ilegal más consumida

El cannabis es la droga ilegal de mayor consumo en todo el mundo. Naciones Unidas estima que un 3,9% de la población entre 15 y 64 años la ha probado en alguna ocasión en 2007. En Estados Unidos se cifra en un 5,8% su consumo en el último mes; en los países de la Unión Europea, oscila entre el 0,5% y el 8,7%.

Las tasas de consumo, sobre todo entre los adolescentes, siguen siendo elevadas

Tanto en España como en la UE el consumo de esta droga se ha estabilizado e incluso ha empezado a descender después de aumentos continuados. En 2008 un 35,2% de los jóvenes españoles de 14 a 18 años ha consumido cannabis alguna vez en la vida, un 30,5% lo ha hecho en el último año y un 20,1% en los últimos 30 días. Esto supone un descenso de 7, 6 y 5 puntos, respectivamente, desde 2004 para cada una de las frecuencias de consumo.

“Pese a ello, las tasas de consumo, sobre todo entre los adolescentes, siguen siendo elevadas”, ha alertado Moya, quién ha señalado “la reducción del uso de esta sustancia psicoactiva”, como uno de los principales objetivos del Ministerio de Sanidad y Política Social.

Edad y consumo

Amparo Sánchez, experta en adicciones y miembro de la Comisión Clínica, ha subrayado los efectos negativos del cannabis en la salud. Sánchez ha destacado la edad de inicio en el consumo del cannabis como un factor determinante en la evolución de los efectos de esta droga sobre la salud. “La adolescencia es un periodo crucial”, ha asegurado.

La adolescencia es un periodo crucial

Según la última encuesta escolar sobre drogas, la edad de inicio se sitúa en nuestro país en los 14,6 años. Los estudios disponibles demuestran que el consumo de cannabis aumenta el riesgo de problemas escolares y sociales, así como alteraciones del sistema nervioso central.

Por su parte, la edad de inicio en el consumo de alcohol se sitúa en los 13,7 años, y de tabaco, en los 13,3 años. La delegada también ha hecho hincapié en los policonsumos, ya que el 98,8% de los consumidores de cannabis también lo era de alcohol, un 79,7% de tabaco, un 11,3% de cocaína, un 7,7% de anfetaminas y un 5,8% de éxtasis.

El uso del cannabis a diario y durante periodos prolongados provoca cambios estructurales y daños severos en el tejido cerebral (hipocampo y amígdala), que pueden traducirse en deficiencias en la memoria, la atención, resolución de problemas, capacidad psicomotora y la velocidad de procesamiento de la información. En nuestro país, el 3,2% de los adolescentes de entre 14 y 18 años consumen cannabis a diario.

Capacidad adictiva

El informe recoge la capacidad del cannabis para producir una adicción. Se estima que entre el 7 y el 10% de quiénes han probado esta droga tienen riesgo de desarrollar un trastorno de dependencia.

El consumo de cannabis puede dar lugar a una serie de trastornos mentales descritos en la Clasificación Internacional de Enfermedades, entre los que destacan los trastornos de ansiedad y del estado de ánimo y, por su especial gravedad, los trastornos psicóticos.