Un enfermo mental en Albania ha permanecido encadenado durante tres años en una caseta de perro por voluntad de sus padres, que carecen de recursos económicos para someterlo a tratamiento médico, informó este martes la prensa local.

Me vi obligado a hacer eso para evitar lo peor Fatmir Rashu, de 26 años, de etnia gitana y proveniente de la ciudad de Levan, al sur de Tirana, fue atado por sus padres a una especie de caseta del perro de un metro cuadrado en el jardín de su deplorable vivienda y estuvo atado de pies y manos para que no pudiera escapar.

"Hace tres años que até y encerré a mi hijo. Me vi obligado a hacer eso para evitar lo peor. Mi hijo se pone muy agresivo y puede matar a alguien. Se había convertido en la pesadilla de los vecinos", dijo su padre, Fahri Rashu, al diario Panorama.

"Somos muy pobres y no lo podemos educar en mejores condiciones. Me duele el corazón cuando lo veo así, pero me falta el dinero para tratarlo mejor", indicó.

"Cuando nació mi hijo era normal, aunque muy tímido. Cuando cumplió 20 años se puso enfermo y su situación se agravó en los últimos tres años, cuando decidí atarlo", afirmó su padre.