El presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, llamó este fin de semana al gobernador del estado, Serio Cabral, para ofrecer los recursos federales y de la Fuerza de Seguridad Nacional al estado, indicó Cabral el lunes.

Las batallas por drogas entre dos bandas rivales escalaron el sábado y sumieron a una ciudad ya golpeada por el crimen en un fin de semana de violencia en el que los traficantes abatieron a tiros un helicóptero de la policía sobre la favela de la 'Colina de monos' e incendiaron al menos ocho autobuses.

Por lo menos 17 personas han muerto hasta ahora, incluyendo a tres agentes de policía que estaban a bordo del helicóptero cuando cayó en un campo de fútbol y estalló en llamas, y se esperaba que se produjeran incursiones policiales en las favelas el lunes por la tarde.

Parte de la financiación federal prometida se dedicaría a comprar un helicóptero acorazado, indicó Cabral. El vehículo destruido la semana pasada sólo era parcialmente a prueba de balas.

'Recibí una llamada del presidente Lula para mostrar su apoyo y confirmar la aprobación de los recursos para el helicóptero', dijo Cabral a los periodistas, añadiendo que el estado recibiría los fondos en los próximos seis meses.

Río está considerada como una de las ciudades más hermosas del mundo, un factor que contribuyó a su elección como sede de los Juegos Olímpicos de 2016 este mes, por encima de sus rivales Madrid, Chicago y Tokio.

Los organizadores prometieron al Comité Olímpico Internacional que Río podría limpiarse y reducir sus conocidos altos niveles de violencia a tiempo para los Juegos y la consiguiente oleada de turistas.

La policía tiene prevista el lunes una operación coordinada en al menos seis favelas en la parte norte de la ciudad, con 4.000 agentes preparados, según indicó el mayor Oderley Santos, portavoz de la policía militar.

'Pretendemos detener a los traficantes que fueron parte directa o indirecta del ataque al helicóptero', afirmó Santos.

La favela de la Colina de Monos permanecía el lunes en tensión, con los residentes manteniéndose fuera de las calles y sólo parte de las escuelas y negocios abiertos.