Vista del Audi A5
Vista del Audi A5 en un monte cercano a Ezcaray (La Rioja). JESÚS DOMÍNGUEZ

El equipo de pruebas de 20minutos.es se enfrentaba ante el reto de analizar uno de los coches alemanes que más destacan por su diseño exterior y por sus prestaciones: el Audi A5.

Las sensaciones antes de entrar en esta berlina estilizada con equipamiento S-line (deportiva) son muy particulares. Nos impone un frontal muy parecido al brutal R8 de la marca alemana. Los spoilers y faldones laterales nos presagiaron un tacto deportivo, pero con los toques de elegancia y buenos materiales con los que se caracteriza el fabricante de los cuatro aros. Las llantas de 18 pulgadas y cinco radios marcan más su deportividad. Y sobre todo, su marcado estilo viene dado por la distancia al suelo y por su baja altura, que nos recuerda al más estiloso cupé de la marca, el Audi TT RS.

¿Dónde probarlo?

Ante un coche tan provocativo, optamos por llevarlo a algún lugar apartado y que fuese acorde con la mecánica que íbamos a probar: el motor 2.0 TFSI de 211 CV. El escondite elegido fue Ezcaray (La Rioja). Nada mejor que un pueblo cubierto de historia, de largas rectas y también de una subida excelente hasta las pistas de Valdezcaray y así poder comprobar cómo se comportaba este gentleman recién salido del horno.

Empezamos la ruta

Una vez elegido el destino y pensada la ruta nos pusimos en marcha. Teníamos por delante 244 kms de autovía desde Madrid hasta Burgos y luego otros 60 km de Nacional desde Burgos hasta Ezcaray.

Para la autovía, la amortiguación resulta un poco dura a pesar de tener seleccionado el modo comfortEste tramo resultó agradable gracias a que los asientos delanteros se adaptan al cuerpo excelentemente. Los traseros son un tanto incómodos debido a la altura del techo. Una persona que mida más de 1,70 m se chocará en algún bote del vehículo.

Viajamos todo el trayecto con la opción de comfort seleccionada (también hay auto, individual y dynamic). Con ésta,  la marcha era silenciosa debido a que el régimen del motor no superaba las 2.800 revoluciones . Esto se debe a que la caja de cambios era automática multitronic con doble embrague de siete velocidades, lo que significa que el cambio de una marcha a otra era suave y muy rápida. Sin embargo, echamos en falta unos amortiguadores un poco más blandos, aunque luego veríamos que su comportamiento en carreteras secundarias sería excelente debido a este exceso de dureza en autopista.

Mientras colocábamos el control de crucero en una velocidad prudencial, nos dedicamos a comprobar todo el material interior: Dos ranuras para tarjetas SD, control MMI junto a la palanca de cambio, navegador con una calidad de pantalla más que excelente, asientos regulables electrónicamente tanto en lumbares como la altura del asiento y el respaldo. También nos llamó la atención que la parte de la banqueta era extensible, por lo que las piernas tenían más apoyo tanto para el conductor como para su acompañante. La misma calidad y equipamiento se podía percibir en los asientos traseros a pesar de su reducido tamaño, como suele pasar en los cupés.

Exprimiendo el motor al máximo

Audi A5 211 CV.Una vez terminados los 244 kms sin rechistar, nos preparábamos para sacar lo mejor del A5 por la N-120 ya que con el continuo paso de camiones, necesitábamos toda la potencia del vehículo para adelantarlos en el menor tiempo posible. Por eso, elegimos el modo manual en la caja de cambios para aprovechar al 100% los 211 CV de los que disponíamos. Cuando nos cansábamos, cuestión difícil debido a la diversión que nos produjo conducir esta joya mecánica, escogíamos el modo S-tronic con la opción dynamic seleccionada, opción más que notable para aprovechar el rendimiento del motor. Esto significaba que el consumo sería mayor, pero en momentos en los que la necesidad de caballos primaba, la gasolina era lo menos importante.

Finalmente, llegamos a nuestro destino: Ezcaray. Tras haber hecho más de 300 km de carretera la sensación era la de estar frescos, hecho que siempre se agradece. Sacamos nuestras maletas de un maletero que nos impresionó por su gran tamaño, raro en los cupés. De consumo medio nos dio 8.0 l/100 km, cuando la media del fabricante da los 7,1 l/100 km. De todas formas, este dato no nos sorprendió ya que alargamos bastante el cambio de marchas en los adelantamientos.

Un último esfuerzo

Tras descansar y tomarnos un café decidimos recorrer unos kilómetros de placer por el pueblo y así calentar el aceite del motor, los frenos y los neumáticos. La razón: íbamos a probar esta berlina cupé en una carretera lenta con puerto incluido.

<p>Morro del Audi A5 Cupé.</p>Todo a punto, neumáticos preparados, frenos en la temperatura perfecta, motor rugiente... La tracción a las cuatro ruedas nos permitió acelerar sin compasión, notando su par de 350 Nm a 4.300 rpm. Gracias a su paquete deportivo S line (1.025 €), literalmente este coche se pegaba a las curvas. Difícilmente se nos iba de las manos su control y en alguna ocasión en la que provocábamos el derrapaje, el coche electrónicamente nos corregía la rueda derrapada y la frenaba para que no derrapase más de la cuenta.

Vivimos un empuje bestial al volante de uno de los vehículos más equilibrados del mercado que tiene lo mejor de un Audi A6 (elegancia, calidad de materiales y comfort) combinado con lo mejor de un TT (velocidad, agarre y potencia).