Salvatore Crisafulli, padre de cuatro hijos, ha descrito su caso de 'milagro' que prueba que las causas perdidas son de todo menos desesperanzadoras y su recuperación parece haber reforzado las opiniones de los italianos que se oponen a las medidas para acabar con la vida.

Aun incluso cuando el caso no es comparable médicamente, su hermano llamó a Crisafulli 'un caso italiano de Terri Schiavo', en referencia a la mujer de Florida que murió en marzo después que le fuese desconectado el tubo alimenticio.

'Los doctores decían que no era consciente, pero entendí todo y lloraba de desesperación', dijo Crisafulli a los medios italianos el miércoles.

Los comentarios fueron repetidos por su hermano en Sicilia mientras Crisafulli, de 38 años, se comenzaba a recuperar lentamente.

Salió hace tres meses del coma, causado por un accidente de tráfico en 2003, pero sólo empezó a hablar recientemente. Su primera palabra fue 'mamá', dijo su madre a la prensa.

La noticia de su recuperación impactó en Italia casi al mismo tiempo que el comité bioético nacional defendía el cuidado obligatorio de los pacientes inconscientes - incluso de aquellos que se oponen a las medidas médicas extraordinarias para mantenerlos vivos.

CONSCIENTE Y ESPABILADO

El comité de gobierno, que actúa como punto de referencia para los legisladores, votó a favor de la posición a finales del mes pasado, pero la declaración de la postura oficial está todavía siendo finalizada.

'Alimentar a un paciente inconsciente mediante una sonda no es un acto médico', dijo el presidente del comité, Francesco D'Agostino, en comentarios confirmados por su centro.

'Es como dar un biberón a un recién nacido al que su madre no puede alimentar (...) Y luego reflejamos el caso de Schiavo. A la mujer se la dejó morir de inanición'.

Los médicos dijeron que Schiavo no estaba en coma sino en un estado vegetal persistente, una condición médica diferente. Muchos exámenes mostraban que su cerebro apenas estaba en funcionamiento. Una autopsia demostró que nunca podría haber recuperado la consciencia.

Pero el caso de Schiavo fue seguido muy de cerca en Italia, donde la Iglesia Católica pidió a los médicos que la siguieran alimentando, a pesar de los deseos de su marido.

El Papa Juan Pablo II murió dos días después de Schiavo, y el Vaticano comparó a la corte estatal estadounidense con un 'ejecutor' por ordenar quitar la sonda de alimentación.

Salvatore probablemente no será el mismo que antes del accidente, y su madre habló de su pobre vocabulario. Pero su familia dice que parece estar espabilado y consciente.

'Mi hermano habla y recuerda. No espero que sea como fue, pero es casi un milagro', decía Pietro en el diario Corriere della Sera.

'Y pensar que algunos médicos decían que todo era inútil y que moriría en tres, cuatro meses'.

/Por Phil Stewart/