El débil anillo, formado por minúsculas partículas, marca parcialmente la órbita de Febe, la lejana luna de Saturno, reportaron el miércoles Anne Verbiscer, de la Univesidad de Virginia, y colegas en la revista Nature.

Febe gira alrededor del planeta gigante a un radio de unos 13 millones de kilómetros y, evidentemente, los objetos que chocan contra ella y levantan polvo brindan material al anillo.

'Las analogías más cercanas al anillo Febe son los dos anillos de telaraña asociados con los satélites internos de Júpiter, Tebe y Amaltea', escribieron. Estas lunas también son la fuente del polvo generado en las colisiones.

'Estructuras similares deben también adornar los otros gigantes planetas de gas', añadieron los investigadores.

Galileo detectó por primera vez los coloridos anillos de Saturno en 1610 con su telescopio, y casi cualquier aficionado en la detección de planetas puede ver los anillos más densos del gigante planeta.

El equipo de Verbiscer usó el Telescopio Espacial Spitzer de la NASA para ver a este nuevo anillo, que es muy profundo, está muy alejado del resto e inclinado en un ángulo de 27 grados en relación al plano de los otros.

'Este es un anillo súper grande', dijo Verbiscer en un comunicado.

Saturno, Júpiter, Urano y Neptuno tienen anillos.