'Va a ser muy difícil para nosotros cumplir el plazo del 22 de enero', dijo Holder a periodistas, añadiendo rápidamente que los responsables tratarían aún así de cumplir el objetivo marcado por Barack Obama en su segundo día en el cargo.

Aún hay 223 detenidos en la controvertida prisión abierta tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, para recluir a sospechosos de terrorismo, que ha sido criticada en parte por los duros interrogatorios allí practicados.

Holder dijo que había examinado los expedientes de todos los detenidos, y un número considerable de ellos serán transferidos al extranjero. Los fiscales están examinando un grupo más pequeño que será juzgado en tribunales criminales de EEUU.

El Gobierno también está cerca de seleccionar un lugar en Estados Unidos para albergar a los detenidos que serán juzgados en EEUU, indicó Holden, un punto de controversia ante Obama y algunos republicanos en el Congreso que prefieren mantener abierto Guantánamo para detener y juzgar a sospechosos de terrorismo.

'Creo que Guantánamo se cerrará y creo que es lo apropiado dado el hecho de que ha servido y continua sirviendo como herramienta de reclutamiento de aquellos que pretenden hacer daño a esta nación', dijo Holder.