El presunto cerebro de la trama Gürtel, Francisco Correa, declaró el pasado 9 de febrero ante el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón que el presidente de la Generalitat valenciana, Francisco Camps, habría ayudado a su socio Álvaro Pérez Alonso, el Bigotes, con los trámites de recalificación de unos terrenos en La Nucía (Alicante).

Es verdad que Álvaro, hablando con Paco Camps, se lo aprobaron, que no se si eso se llama tráfico de influencias, yo creo que no

"Hablando con Paco Camps se lo aprobaron, que no se si eso se llama tráfico de influencias", dijo, según consta en parte del sumario del caso que ha sido difundido este martes. En las diligencias también hay un informe en el que se hace constar que Alejandro Agag, yerno del ex presidente de Gobierno José María Aznar, figura en las anotaciones de la caja B del entramado de Gürtel.

En este momento de la declaración de Correa, la representante de la Fiscalía le preguntaba si era el propietario de un terreno en la localidad de la Nucía, donde existía un plan urbanístico pendiente de aprobación por la Generalitat Valenciana.

"Yo conozco al alcalde de la Nucía porque es íntimo amigo de Álvaro (el Bigotes), íntimo, y Álvaro tiene una casa en La Nucía, y es verdad que este alcalde tiene un PAU por aprobar, ahí enconado (...) y no se lo aprobaban, y es verdad que Álvaro, hablando con Paco Camps, se lo aprobaron, que no se si eso se llama tráfico de influencias, yo creo que no".

"Ocuparos de este pobre hombre"

A pesar de negar tener interés personal alguno en el negocio, Correa añade que creía que el PAU de La Nucía "estaba para aprobar, que si falta el informe de Medio Ambiente, que si falta no se qué, pues yo creo que hablando con Paco Camps, Paco Camps debió decir...oye...ocuparos de este pobre hombre, que además La Nuncía es uno de los pueblos más bonitos de esa Comunidad, porque es donde viven más extranjeros en toda España, la comunidad de extranjeros muy alta, y entonces se le aprobó el PAU".

A lo largo de su declaración ante Garzón, Correa echa balones fuera y se define como "el padre de la criatura" o un simple asesor de las diferentes empresas con las que le vincula la Fiscalía, alegando que no las gestionaba directamente por un depresión sufrida tras una quiebra financiera en 1993. Atribuye toda la responsabilidad al que fuera secretario general del partido en Galicia, Pablo Crespo, a El Bigotes o a su primo Antoine Sánchez.

De Crespo, el cerebro de Gürtel, dice que le conoce "porque era la mano derecha de Fraga y de Pepe Cuiña (secretario general del partido en Galicia). Añadió que le rescató para sus negocios cuando "entró en desgracia, porque en política eso ocurre continuamente".

Botella, encantada con El Bigotes

Sobre El Bigotes, Correa señaló a Garzón que se lo presentó Alejandro Agag, con el que dijo que no se habla desde hace seis años, aunque Álvaro pensó que el era íntimo del suegro de José María Aznar porque fue testigo en su boda con Ana Aznar.

Ana Botella se enamoró de él, en el buen sentido, y tuvo un éxito tremendo, hasta que llegó Mariano

"Álvaro es un chico que es sobrino de Pajares [Andrés]. Se puede usted imaginar el mundo de Pajares, la noche y el espectáculo, lo que era este chico para trabajar en la empresa, la disciplina y llevando un tema empresarial (...). Me dijo Alejandro ponle para que lleve los actos del presidente [Aznar] y yo, ¿pero tú estás loco? uno que viene del mundo de Pajares, bueno, pues lo pusimos y Ana Botella se enamoró de él, en el buen sentido, le encantó, y empezó a trabajar con él y tuvo un éxito tremendo, hasta que llegó Mariano [Rajoy]".

También se refirió Correa durante su interrogatorio en la Audiencia Nacional a una "cierta relación" con el ex ministro de Fomento del PP Francisco Álvarez Cascos. "Me dio una cuenta en AENA y era una prenda muy importante porque se hacía Fitur y se hacían un montón de eventos", dijo.

Sin nada a su nombre

Reconoce también que no tiene ninguna propiedad ni empresa a su nombre, y haber vivido durante los últimos años, además de los pagos mensuales que le reportaban algunas de las sociedades de la trama por su labor de asesor, del efectivo que le pasaba su suegro (Emilio Rodríguez Bugallo, imputado en el caso Malaya).  

"Este señor era un gallego a la antigua usanza, tipo gallego, gallego, gallego, (...) siempre me ha pagado en efectivo, eso también lo reconozco, con lo cual creo que habré cometido alguna irregularidad fiscal", reconoció ante Garzón.

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