Policías antidisturbios armados con escudos lanzaron gases lacrimógenos para dispersar a los manifestantes en la plaza Taksim, a sólo unos cientos de metros de donde se realizaban las reuniones del FMI y el Banco Mundial.

'Viva la libertad. FMI, fuera de nuestra ciudad', gritaban los manifestantes.

La policía detuvo a unas 50 personas, algunas de ellas por arrojar cócteles molotov cerca del centro de convenciones donde ministros de finanzas, presidentes de bancos centrales y economistas se reunían para discutir la economía global, informó el Gobernador de Estambul Muammer Guler a los periodistas.

'Algunos grupos ilegales atacaron a la policía con piedras, palos, cócteles molotov e incluso bombas de gas', dijo.

El alto cargo agregó que no tenía información sobre las víctimas.

La plaza principal y las calles adyacentes volvieron a la normalidad por la tarde, pese a que la policía seguía persiguiendo a pequeños grupos de manifestantes, aparentemente casi todos turcos, en calles laterales.

Las protestas, organizadas por varios sindicatos turcos, fueron relativamente pequeñas en comparación con otras citas del FMI u otros organismos similares sobre economía.

Obtener un permiso para organizar manifestaciones en Turquía es difícil, ya que las autoridades tienen reglas muy estrictas en vigor.

Los manifestantes se congregaron en entradas de hoteles y tiendas restregándose los ojos, afectados por los gases lacrimógenos arrojados a la multitud por la policía antidisturbios. Algunos se cubrían el rostro con pañuelos rojos.

La principal calle peatonal de la ciudad, Istiklal, estaba vacía porque la gente huyó para no verse involucrada en los enfrentamientos.

Varias vidrieras de bancos fueron destruidas. Más tarde, la policía dejó salir al personal y a los clientes de una sucursal bancaria que habían estado escondidos en el primer piso del edificio. Las pantallas de los cajeros automáticos de varias entidades también fueron destrozadas.

Un estudiante fue temporalmente detenido la semana pasada por arrojar su zapato al presidente del FMI, Dominique Strauss-Kahn, durante un discurso en la Universidad de Estambul. El zapato no alcanzó al francés.

Un significativo número de estudiantes turcos se oponen al FMI, que ayudó al país a salir de una profunda crisis financiera en el 2001. Turquía y el FMI están negociando un posible nuevo acuerdo de préstamo después de que el último venciese hace más de un año.