Funcionarios del Gobierno de facto afirmaron que el miércoles -cuando se espera la llegada al país de una misión de cancilleres de la Organización de Estados Americanos (OEA)- se abrirá el diálogo nacional para buscar superar el conflicto, sin dar más detalles de las delegaciones que participarían.

'El diálogo al que ellos han convocado no le tengo ninguna confianza ni credibilidad, me parece que es un juego más al que la comunidad internacional no se debe prestar', dijo Zelaya en una entrevista telefónica con Reuters desde la embajada de Brasil en Tegucigalpa.

'Para que este diálogo sea efectivo (...) necesito hablar con mis opositores para encontrar el camino de la solución', agregó.

Zelaya fue expulsado de Honduras hace 101 días en un golpe militar que respondía a su intención de cambiar la Constitución para abrir camino a su reelección, como había hecho antes su aliado el presidente venezolano, Hugo Chávez.

El derrocado líder, atrincherado en la embajada brasileña desde que volvió a Honduras hace dos semanas de forma clandestina para reclamar el poder, afirmó que su deseo es estar el menor tiempo posible dentro de la sede diplomática, donde también se encuentran su esposa y decenas de simpatizantes.

'UNA BURLA'

El presidente de facto, Roberto Micheletti, dio marcha atrás el lunes a un polémico decreto que restringía las libertades civiles, elevando las expectativas sobre un posible diálogo con Zelaya para acabar con la peor crisis que sacude a Centroamérica en décadas.

Con el apoyo del decreto, cuya derogación se hará efectiva cuando se publique en los próximos días en el diario oficial, el Gobierno de facto cerró dos medios de comunicación aliados al presidente depuesto y disolvió manifestaciones.

Zelaya calificó el lunes como una burla de Micheletti el anuncio de levantar la suspensión de libertades.

'El decreto fue una trampa nada más para cancelar a los medios de comunicación que son opositores al régimen (...) No van a abrir esos medios de comunicación', agregó desde la delegación brasileña, rodeada por un cerco militar que espera arrestar a Zelaya bajo acusaciones de violar la Constitución y corrupción.

Micheletti ha dicho que podría alcanzarse una posible salida a la crisis si ambos renuncian a la presidencia y nombran a un mandatario interino, algo que Zelaya ha rechazado.

'El que decide quién es el presidente de un país es la mayoría del pueblo, el señor Micheletti con qué propiedad habla en nombre del pueblo cuando fue una cúpula militar el que lo puso', dijo el derrocado presidente.

Zelaya reiteró su propuesta de que ambas partes firmen el 'Acuerdo de San José', que plantea su restitución a la presidencia y la formación de un Gobierno de unidad.

El líder destituido puso como condición que este plan - propuesto por el presidente de Costa Rica, Óscar Arias - se firme en la misma embajada brasileña, donde dijo sentirse a salvo de las amenazas de muerte que habría recibido.

'Mi ánimo es alto y fuerte, a pesar de los riesgos que corro. Mi posición es estar el menor tiempo posible (en la embajada). Mis planes son tener una lucha abierta y democrática, y revertir esto en el menor tiempo posible', acotó.