Jordi Pujol, Leopoldo Calvo Sotelo y Adolfo Suárez
Jordi Pujol, acompañado por Leopoldo Calvo Sotelo y Adolfo Suárez. EFE

El ex presidente catalán Jordi Pujol confiesa que el dirigente socialista Enrique Múgica le propuso en 1980, en la "obsesión" del PSOE por hacer caer a Adolfo Suárez, sustituir al entonces presidente del Gobierno por un militar de "mentalidad democrática". Así lo manifiesta al menos en el segundo volumen de sus memorias, bajo el título de Memòries II. Temps de construir (1980-1993), que se publica la próxima semana.

Para llevar a cabo esta política que acabo de exponer sólo hay un obstáculo, que es el presidente Suárez Pujol ha revelado que recibió a finales en verano de 1980, en su casa de Premià de Dalt (Barcelona), a Enrique Múgica, entonces destacado dirigente socialista, que posteriormente llegó a ser ministro y hoy es el Defensor del Pueblo, en un momento de grave crisis política por la debilidad de la UCD.

Según Pujol, la visita tenía por objeto "preguntarme cómo veríamos que se forzase la dimisión del presidente del Gobierno y su sustitución por un militar de mentalidad democrática".

"Le manifesté mi desacuerdo total. Esta visita, con otros hechos, habla de una prisa muy grande de los socialistas por llegar al poder. En definitiva, muy poco responsable", concluye Pujol, que manifiesta, a modo de "reconocimiento", su "buena opinión" de Suárez.

'Conspiración' desde el gobierno

Otros de los dirigentes del momento con los que se entrevistó en esa época fue el ministro del Interior, Rodolfo Martín Villa, que acompañado del gobernador general, Josep Melià, comunicó a Pujol que el Gobierno aplicaría una política autonómica restrictiva porque había peligro de que "el proceso se nos desborde", según le dijo.

"Cuando parecía que nos hablaba de una decisión del Gobierno del cual formaba parte, añadió: 'Para llevar a cabo esta política que acabo de exponer sólo hay un obstáculo, que es el presidente Suárez. Pero esto se resolverá", relata Pujol en su libro. El ex presidente catalán reflexiona en este punto que si bien rechazó de plano la oferta del socialista Múgica, "al ministro Martín Villa le podía decir bien poca cosa. Yo podía defender a Suárez de sus enemigos pero no de su amigos", concluye.