Scarlett Johansson
Scarlett Johansson, en una campaña publicitaria. ARCHIVO

Joven, triunfadora, musa de Woody Allen, cantante en los ratos libres... pero Scarlett Johansson no parece que quiera adaptarse al modo de vida de las estrellas de Hollywood. "Si tú vas al trabajo y no hablas de cómo va tu matrimonio, ¿por qué tendría que hacerlo yo? Los paparazzis me dejan en paz porque nunca cuento nada", dice la actriz en una entrevista para la revista Glamour.

Ni siquiera disfruta de la alfombra roja, pues reconoce que situaciones como esta o la persecución de fotógrafos le produce "pánico generalizado". Aunque va a intentar seguir el consejo de su amigo John Travolta, quien se lo toma con más relax siguiendo un curioso truco: transportarse mentalmente hasta Hawaii.

Trabajadora incansable, Scarlett se encuentra presentando un disco de duetos con el cantante Pete Yorn mientras espera a que le lleguen propuestas de películas. "No tengo hobbies y si me voy de vacaciones demasiado tiempo me da ansiedad. Me gusta ser productiva". Eso seguro.

Encantada con su cuerpo

"No puedo mirar a alguien de 1,80 que pesa 50 kilos y decir 'voy a ser así', porque no puedo. Cada uno debe trabajar con lo que tiene". Scarlett Johansson lo tiene claro, vive feliz con su cuerpo y no está dispuesta a seguir los cánones de belleza que dictan las tendencias.

"Obviamente, quiero tener buen aspecto, pero no siento la obligación de ceñirme a un peso específico. No me apetece tener que ajustarme a una figura que no es la mía. Tengo el cuerpo que tengo e intento mantenerlo". La actriz, que saltó a la fama con Lost in traslation, ha asumido que lo mejor que puede hacer con sus curvas es sacarles partido.