Gianna y Knut
Gianna (izquierda) y Knut (derecha) ya comparten osera. ARCHIVO

El oso polar Knut y su congénere, la osa Gianna, comparten desde este martes la osera del zoo de Berlín y, pese a que los seguidores del plantígrado esperaban que los animales vivieran un flechazo, ambos se han mantenido "reservados" en su primer encuentro público. Se espera que con el tiempo los dos osos empiecen a compartir juegos

Así lo comunicó la dirección del parque zoológico de Berlín, que, sin embargo, espera que "con el tiempo" los dos osos empiecen a "compartir juegos". Gianna, convertida por aclamación popular y mediática en aspirante a novia del oso berlinés Knut, llegó a principios de mes procedente de Múnich a Berlín, donde residirá mientras se completan unas obras en el parque zoológico.

Gianna llegó a la capital alemana junto a otros dos congéneres, Yoghi y Lisa, que también se han convertido en inquilinos del zoo de la capital alemana. Desde hace más de un mes, en que se conoció el traslado de los plantígrados a Berlín, los medios y la opinión pública han especulado con la posibilidad de que Gianna y Knut congenien, dado que ambos tienen una edad similar, tres años.

Adolescentes

No obstante, según el cómputo animal de la edad, ambos mamíferos son aún unos adolescentes y no han alcanzado la madurez sexual. En un primer momento, los tres osos fueron trasladados a otro zoológico de la capital y, días después, ocuparon una osera contigua a la de Knut, al que podían ver a través de un cristal.

Desde hoy, Gianna está instalada ya en la osera del célebre animal y los seguidores de Knut esperan que el tiempo despeje la incógnita sobre la futura relación entre ambos.

Símbolo de Berlín

Knut se ha convertido en todo un símbolo de la capital alemana y en la estrella rutilante del zoo berlinés después de que, al poco de nacer, en diciembre de 2006, fuera rechazado por su madre y criado durante meses con biberón por su cuidador.

El fervor despertado por la historia del osito huérfano disparó el número de visitas al zoo berlinés y convirtió a Knut no sólo en símbolo de la ciudad sino en un icono de la lucha contra el cambio climático, dado que el calentamiento global está acabando con el hielo del Ártico, hábitat natural de esa especie.