Prisión de Guantánamo
Imagen de archivo de la prisión de Guantánamo. ARCHIVO

El cierre de la prisión en Guantánamo, donde Estados Unidos ha mantenido a cientos de supuestos terroristas, es "un asunto complicado" y probablemente llevará más tiempo que lo planificado, afirmó el secretario de Defensa estadounidense, Robert Gates.

Ha resultado más complicado de lo que se anticipó

"Ha resultado más complicado de lo que se anticipó", dijo Gates en una entrevista con el programa State of the Union difundida por la cadena CNN de televisión.

En enero, a poco de su investidura presidencial, Barack Obama firmó un decreto que fijó para enero de 2010 el cierre del campo de concentración donde Estados Unidos empezó a recluir en 2002 a individuos capturados en diversas partes del mundo por sus supuestas actividades terroristas.

Plazo específico

En Guantánamo ha llegado a haber unos 750 hombres detenidos. Más de 500 han sido entregados a sus países de origen o dejados en libertad, y actualmente se encuentran en esa base naval estadounidense unos 230 prisioneros.

Gates admitió que él había apoyado la idea de que se diese un plazo específico para el cierre de la prisión pero, dijo, "si hay que extender el plazo al menos tenemos un plan firme que muestra que estamos haciendo progresos en esa dirección".

Problemas legales, políticos y diplomáticos

Recientes informes han sugerido que el Gobierno podría no cumplir con la fecha límite debido a asuntos legales, políticos y diplomáticos. Por un lado, los grupos defensores de derechos humanos sostienen que muchos de los detenidos han sido torturados, de modo que los testimonios y confesiones no tendrían validez legal si estos hombres fuesen transferidos a tribunales civiles de Estados Unidos.

Si hay que extender el plazo al menos tenemos un plan firme que muestra que estamos haciendo progresos

En otros casos, se trata de individuos capturados en zonas de conflicto y como resultado de delaciones, venganzas personales o la mera obtención de recompensas. Los tribunales militares especiales establecidos por el Gobierno del presidente George W. Bush también han tenido dificultades para el enjuiciamiento de los hombres considerados como terroristas más peligrosos por la falta de pruebas que puedan presentarse abiertamente.

En algunos casos de individuos a los que Estados Unidos quiere dejar en libertad la situación se complica porque ellos no desean ser devueltos a sus países de origen, por temor a ser torturados allí.

Se espera que algunos detenidos sean transferidos al extranjero, mientras que otros podrían enfrentarse a cargos en tribunales del Ejército de Estados Unidos o en cortes estadounidenses. El Departamento de Justicia dijo el sábado que tres detenidos habían sido enviados a Irlanda y Yemen.