Una clase de spinning
Un deporte que cada vez cuenta con más adeptos. R. M.

Lo habrán oído entre sus amigos, familiares, vecinos, compañeros de trabajo... El spinning está de moda. Al igual que el pilates, la mayoría de adeptos al gimnasio prefieren esta modalidad deportiva indoor porque, aunque no lo parezca, "es muy fácil y cualquiera puede hacerlo por la falta de impacto en columna vertebral y articulaciones, y porque no requiere una coreografía". Rafa Martínez, profesor de Ciclo Indoor conectado a la bicicleta toda su vida, es uno de los organizadores del III Convención CIM de Actividades Deportivas Dirigidas, que este sábado logrará reunir a 70 amantes de esta modalidad deportiva, entre profesores y alumnos, en el Gym O2 de Valencia.

Tres horas y media de duro pero gratificante trabajo, en el que los aficionados conocerán las nuevas técnicas de un deporte que no deja de evolucionar, desbancando así al aerobic o step, cuyo "problema es la coreografía. Los chicos tiene más vergüenza y muchas chicas tampoco tienen mucha coordinación, por lo que tampoco se meten en las clases".

Este deporte inventado por Johny G en Estados Unidos allá por el año 1985 y que llegó en 1996 a Madrid y Barcelona, cuenta tan sólo con unos diez años de antigüedad en Valencia, aunque es una de las prácticas deportivas más solicitadas actualmente por personas de todas las edades: "Cualquier persona puede hacerlo a no ser que tenga problemas de corazón. El primer día es clave. Si no le dices al profesor que es tu primer día y no te explica nada lo pasas mal, y puede que no vuelvas. Con consejos, la gente se engancha, aunque tenga sobrepeso, más de 60 años o nunca haya hecho deporte".

Leyendas urbanas del spinning

Martínez asegura que muchas personas incluso ni siquiera saben montar en bicicleta y leyendas urbanas como las insoportables agujetas o desmayos, en realidad son fácilmente evitables: "Algunas chicas se desmayan al final de la clase por una bajada de azúcar porque comen poco". Además, la fuerza de la bicicleta se la regula cada uno. "A veces paramos a beber agua o coger aire y algún alumno te dice… 'Buf, ¡qué subida mas fuerte teníamos hoy!', y te lo dicen totalmente convencidos de que esa subida era real. Y no entienden que han sido ellos mismos los que la han hecho así de fuerte por la resistencia que le han puesto" a la bicicleta.

Las clases se imparten como si se tratara de un recorrido real, un tranquilo paseo en bicicleta en el que poco a poco el participante va adentrándose por caminos más complicados. "Lo bonito es que te creas que estas subiendo la montaña de verdad, como en una ruta ciclista, pero con la música adecuada", asegura Rafa, para quien lograr reunir en un recinto a 70 amantes de la bicicleta es una experiencia única en Valencia.

"El primer año éramos poco más de 20, el año pasado más de 40 y este año, al haber sólo 60 bicicletas, hemos tenido que buscar 10 más y hay gente que se ha quedado fuera. Si esto sigue así, el año que viene queremos organizar un gran encuentro alquilando un pabellón. ¿Te imaginas reunir 200 bicicletas en una clase?" Una experiencia que ya se hacen en ciudades como Barcelona, donde en el subsuelo del Estadio Olímpico de Montjuïc se han llegado a unir 300 bicicletas.

Una experiencia que tal vez veamos pronto en nuestra ciudad, aunque por el momento tendremos que conformarnos con seguir imaginando que subimos puertos de montaña, vamos por llanos y realizamos descensos al ritmo de una vertiginosa música, 180 pulsaciones por minuto y, los menos asíduos, temiendo no poder movernos al día siguiente.

Gym O2: Avda. Cortes Valencianas, 18. Sábado 26 de septiembre, 11.00 h. 30 €.

CONSULTA AQUÍ MÁS NOTICIAS DE VALENCIA

 

Consulta aquí más noticias de Valencia.