Un día después de saber que la ley del tabaco no permitirá crear áreas para fumadores en el trabajo, las empresas empiezan a echar cuentas de lo que esto podría representar en un mercado laboral con 5,1 millones de empleados en recintos cerrados enganchados a la nicotina.

Un estudio de Aire Limpio, empresa dedicada a la gestión de la calidad del aire en edificios, calcula que la prohibición de zonas para fumadores supondrá que cada uno de ellos pierda una media de 35 minutos más de su jornada diaria en salir a encender un cigarrillo al aire libre de lo que emplearía de existir una sala para fumar. En total, en el primer caso se estima que dedicarán una hora y un minuto al día en fumar, por casi 26 minutos en el smoking room.

Y eso que el cálculo se realiza sobre una estimación de sólo 4 cigarrillos diarios. Además, estiman que al salir a fumar a la calle los trabajadores perderán 28,7 días laborables al año. El coste para una empresa de 500 empleados sería de 450.000 1 y de 1,1 millones para las de más de 2.500.

Mayor absentismo

Sobre este asunto, la ministra de Sanidad, Elena Salgado, recordaba ayer que el absentismo es mayor entre los fumadores, y que la instalación de zonas para fumadores también supondrían costes para las empresas. Estos datos económicos suscitarán controversias desde el 1 de enero, fecha de entrada en vigor de la ley.

Conflictos laborales a la vista

La prohición del tabaco levantará ampollas, ya que en muchos casos la dependencia del trabajador es muy alta. Con o sin acuerdo previo, no se permiten las salas de fumadores. No respetarlo puede costar hasta 10.000 1 a la empresa. Además, si un empleado enferma por el tabaco, él o su familia podrán demandar a la empresa. Asimismo, los trabajadores pueden denunciar el incumplimiento de la norma. Sólo queda el diálogo para conseguir pausas similares a la del café o asumir una reducción de jornada y salario en función del tiempo dedicado a fumar, según Más Vida Red, empresa de ayuda a la conciliación laboral.

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