El PSOE niega que su pacto para Pamplona sea extensible al País Vasco pero Bildu lo ve "un paso" de cara al futuro

"Cada territorio tiene su afán". Es lo que argumenta el PSOE para tratar de aislar el pacto con el que otorgarán la Alcaldía de Pamplona a EH Bildu a través de una moción de censura que desalojará a Unión del Pueblo Navarro (UPN) y no vincularlo a futuras ententes.
"Cada territorio tiene su afán". Es lo que argumenta el PSOE para tratar de aislar el pacto con el que otorgarán la Alcaldía de Pamplona a EH Bildu a través de una moción de censura que desalojará a Unión del Pueblo Navarro (UPN) y no vincularlo a futuras ententes.
"Cada territorio tiene su afán". Es lo que argumenta el PSOE para tratar de aislar el pacto con el que otorgarán la Alcaldía de Pamplona a EH Bildu a través de una moción de censura que desalojará a Unión del Pueblo Navarro (UPN) y no vincularlo a futuras ententes.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la portavoz de EH Bildu en el Congreso de los Diputados, Mertxe Aizpurua.
EP

"Cada territorio tiene su afán". Es lo que argumenta el PSOE para tratar de aislar el pacto con el que otorgarán la Alcaldía de Pamplona a EH Bildu a través de una moción de censura que desalojará a Unión del Pueblo Navarro (UPN) y no vincularlo a futuras ententes. Más aún, cuando en pocos meses se celebrarán las elecciones autonómicas en el País Vasco, con los abertzales disputándole el primer puesto al PNV y presionando para ampliar un acuerdo que, además de Pamplona, también funciona en Navarra, donde Bildu da su apoyo a la socialista María Chivite, y en el Gobierno central, en el que los siete diputados verdes son clave para la estabilidad del Ejecutivo de Pedro Sánchez.

"¿Estamos ante un nuevo tiempo?", preguntó ayer una periodista a María Jesús Montero, vicepresidenta cuarta del Gobierno, ministra de Hacienda y vicesecretaria general del PSOE, que negó la mayor al asegurar que "cada institución tiene su diagnóstico y su tratamiento". Los socialistas son conscientes del riesgo electoral que puede suponer sus pactos con EH Bildu, a quien han obligado por escrito en el pacto a firmar el "reconocimiento y la reparación de las víctimas generadas por la violencia de ETA". De hecho, el propio presidente Sánchez presumió en su investidura —hace menos de un mes— de haber evitado que los abertzale alcanzasen la Alcaldía de Pamplona, que finalmente conseguirán el próximo 28 de diciembre, cuando se votará la moción de censura pactada.

Así las cosas, el PSOE insiste en vincularlo a la realidad de la ciudad, que, dicen, está "paralizada". "Lo que se pretende es que los ciudadanos de Pamplona puedan tener también una corporación local que trabaje para ellos y esté a su servicio", insistió la vicepresidenta cuarta. "Era un ayuntamiento paralizado", apuntó, por su parte, Patxi López. El portavoz del PSOE en el Congreso también negó que el pacto fuera un pago por la investidura de Sánchez, en la que Bildu fue la única formación que dio su 'sí' sin cerrar un acuerdo de investidura. 

EH Bildu, por su parte, no oculta que su objetivo a largo plazo es precisamente que el PSOE acepte lo que ahora rechaza: llegar a acuerdos en el País Vasco, como ha ocurrido en Pamplona. Para la coalición abertzale, la decisión que ha tomado la federación navarra del PSOE es una buena noticia porque, según consideran fuentes de EH Bildu, pone los cimientos para extender la normalización de las relaciones entre ambos partidos también al ámbito de Euskadi, aunque los abertzale no son ingenuos y son conscientes de que es muy complicado que el PSOE se abra a pactar con ellos en esa comunidad a corto plazo.

En cualquier caso, fuentes de EH Bildu se preguntan "por qué lo que vale en Madrid y Navarra no vale en Euskadi", aunque admiten que "el PSE [la federación socialista vasca] no parece estar por la labor" de replicar el pacto de Pamplona en el País Vasco tras las próximas elecciones. Especialmente, además, porque el PSOE tiene que ser muy cuidadoso con sus equilibrios, ya que la estabilidad del Gobierno central también depende de mantener una buena relación con el PNV, precisamente el partido que podría verse expulsado de la Lehendakaritza si los socialistas decidieran pactar con EH Bildu tras los comicios autonómicos. "Vengo diciendo hace mucho tiempo que el PSE-EE no va a hacer lehendakari al candidato de EH Bildu. Me ratifico en ello y llevaré esta decisión hasta el final", dijo ayer Eneko Andueza, cabeza de cartel de los socialistas vascos.

De hecho, una vez se conoció el acuerdo, el PNV salió rápidamente a defender su intención de mantener su alianza con el PSOE en el Gobierno Vasco tras las próximas elecciones. "Las cosas que funcionan hay que preservarlas y las aventuras hay que mirarlas con mucho cuidado", señaló a este respecto el presidente del PNV, Andoni Ortuzar, que aseguró que la coalición con los socialistas que ha gobernado Euskadi durante los últimos siete años ha funcionado "razonablemente bien en todos los ámbitos" y ha traído "estabilidad" política a la comunidad.

Sin embargo, y pese a las reticencias del PSOE a ampliar su entente con EH Bildu, fuentes de la formación abertzale consideran que el acuerdo en Pamplona es un buen primer paso para conseguir este objetivo último de entenderse en el País Vasco, entre otras cosas porque derriba el tabú de alcanzar pactos con EH Bildu a nivel territorial, como ya hicieron los socialistas hace cuatro años a nivel nacional. "Es un paso del PSOE lógico y coherente con lo que postula", apunta un dirigente de EH Bildu, que se muestra satisfecho con el hecho de que el ministro de Transportes, el socialista Óscar Puente, celebrase "sin ningún complejo" el acuerdo en Pamplona asegurando que se había alcanzado con "un partido progresista democrático".

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