Rosetta Forner: "A las mujeres nos han contado demasiados cuentos"

  • Su nueva obra 'Déjate de cuentos' muestra el mensaje perjudicial de algunas narraciones populares.
  • Opina que el relato 'La sirenita' "toca mucho las pelotas".
Rosetta Forner posa junto a un cartel promocional de su último libro.
Rosetta Forner posa junto a un cartel promocional de su último libro.
Jorge París

Rosetta Forner es coach personal & business, conferenciante y colaboradora de revistas y televisión. Ha escrito más de quince libros. Déjate de cuentos es su nueva obra, un manual que muestra el mensaje perjudicial de muchos cuentos populares. Sin pelos en la lengua y con ese estilo suyo tan vivaz y divertido, Rosseta los reescribe para enseñarnos a ser nosotros mismos.

¿Qué aporta de nuevo 'Déjate de cuentos', a diferencia de otros libros que ha publicado?

Ah, muy buena pregunta. Te tendría que decir: "es tan buena pregunta que no merece la pena arruinarla con una respuesta” (carcajadas). En los otros libros aportaba directamente mi versión sobre un tema genérico, mientras que en éste hay una referencia concreta, un contraste: muestro lo que nos han contado, algo muy concreto que está en el subconsciente colectivo, y frente a eso, ahora yo te voy a enseñar a darle la vuelta a esto. Esa es la gran diferencia.

¿Le gustan los cuentos?

De hecho escribía cuentos de pequeña, siempre me han encantado.

¿Cuál era su preferido?

Ésa es una pregunta que hago a veces en consulta. No sé si tenía uno preferido pero a mí me fascinaba el mundo del agua y las sirenas. En el cuento de La Cenicienta me gustaban las hadas madrinas, más que ella. Pero había un cuento que me impactó mucho de pequeña, aunque no me acuerdo cómo se llamaba. Era una princesa que quería crecer y su hada madrina le explica que todos nacemos con un ovillo, y que en la medida en que tiramos del ovillo, va pasando el tiempo. Le entrega el ovillo y ella tira y tira rápido. Y llega un momento en el que se mira al espejo y ve una vieja. Es una buena reflexión acerca de cómo gestionar tu vida y cómo el tiempo pasa, y te puedes encontrar que estás al final de tu vida y no la has vivido.

¿Cuál cree que ha sido el cuento que más nos ha perjudicado?

La sirenita toca mucho las pelotas, porque dice: "arráncate tu don, traiciónate a ti misma". La Cenicienta es “conviértete en víctima”. La sociedad está llena de mujeres víctimas que están esperando que llegue alguien y les solucione la vida. Blancanieves, tela marinera. Y la Bella Durmiente, que te dice: “duérmete y espera a que venga el príncipe azul, te despierte y te despose”. Los cuentos son formas de enseñarle a la gente a vivir su vida, son como libros de instrucciones.

¿Cree que aún sirve la función moralizante de los cuentos?

Más que moralizante, hay mucha desmoralización. Hay que reescribir las cosas. Ten en cuenta que la sociedad se ha desconectado del alma y es tremendamente consumista. Está buscando la felicidad en el consumo. Les hablas del alma y te dicen: "¿Qué es eso? Tú, que eres muy católica". Ser espiritual no implica ser católica y apostólica, puede que sí a la vez. Pero el alma, la psique… la gente huye de eso. Date cuenta que la propia medicina trata al ser humano como una cosa química, material.

¿No cree que está ocurriendo lo contrario, que la gente, harta del materialismo, está volviendo a lo espiritual, lo tradicional, lo natural?

No, no. Eso parece pero en el fondo todo eso también es consumismo. Es un disfraz encubierto. En este sentido el negocio de la autoayuda surge más como un producto de consumo que como un intento por ayudar a la gente. Hay un florecimiento espectacular de gente que hace coaching y lo que quieren hacer es caja. Muchas personas van de curso en curso, están enganchadas y en realidad no les están ayudando a aprender. Y aunque la técnica puede ser buena, hay mucha mala aplicación de la misma. En esa pérdida de contacto con nosotros mismos hay mucho aprovechado, y en eso son culpables los que los escriben, los que los publican y los que lo venden.

¿Por qué decidió hacerse 'coach'?

Es que yo no soy coach, yo soy hada madrina (risas). De hecho pertenezco a ninguna asociación de coaching.

Pero usted se presenta así.

Sí, bueno, es el nombre genérico. Es inevitable. Pero yo siempre reescribo las cosas. Me he pasado quince años analizando por qué la gente consumía e incitando a consumir. Después de hecho, una noche oscura del alma me incitó a estudiar otras cosas. Y decidí que desde niña había querido ser hada madrina para ayudar a la gente a ser feliz. Me dejé llevar y fluí. Un paso llevó a otro paso. Yo nunca dije: “voy a ser coach”. Poco a poco me di cuenta que eso de tocar con la varita daba resultados espectaculares. Pero no tengo vocación de ayudadora. Más bien soy una “despertadora”, que dice a la gente "levántate y mueve el culo". También me han llamado la comadrona del espíritu humano.

¿Con qué casos se ha encontrado?

Mujeres maltratadas, muy vejadas y que habían perdido su dignidad. Mujeres muy enfermas, con cáncer y situaciones muy duras. Personas que se habían perdido a sí mismas. He tenido grandes éxitos y grandes fracasos, gente que se me ha ido de la consulta a las tres sesiones, renegando de mí y llamándome egoísta y pesetera. Y también me han dicho, que son los más, que soy lo mejor que les ha podido pasar. Cuando llega alguien a la consulta les digo: "yo sé sacarte del infierno, y si no, me lo inventaré. Pero me tienes que dar la mano".

¿En casa del herrero cuchillo de palo?

No. Yo soy coherente. Yo camino lo que hablo y hablo lo que camino.

¿Se aplica sus consejos?

Siempre. Soy la primera que me los aplico. Soy la prueba de que esto realmente funciona.

En su libro hay lucha continua contra lo políticamente correcto. ¿Por qué?

Porque la gente tiene un miedo a hablar y a expresarse… Se pasan la vida haciéndole la pelota al todo el mundo. En Channel 4, sólo por llevarles la contraria me decían que si yo era de derechas o votaba al PP. En un programa de Radio Nacional llamaron cagándose en mí porque había dicho que si el folleteo fuera tan bueno las prostitutas tendrían una energía y una felicidad… Y no la tienen. Muchas mujeres van de liberadas y lo único que han hecho es coger las bragas en la mano y reproducir uno de los comportamientos machistas que tanto han criticado. Es una venganza, por usar a las mujeres como cleenex. Aparentan ser muy felices así pero cuando van a mi consulta están hastiadas y son desgraciadas.

Tal vez a algunas les guste.

Sí, a las putas también parece que les gusta. Yo no pensaba que la liberación femenina fuera eso, si consiste en acostarse con cualquiera yo no estoy liberada. Yo creía que la liberación consistía en que una mujer hiciera lo que quisiera, tener una vida propia e ideas propias. A las mujeres nos han contado demasiados cuentos y yo levanto ampollas con esto. ¿Qué es lo políticamente correcto? ¿Decir que tienes un churri y que no crees en Dios? Pues mira no, yo no tengo churri, voy a misa y rezo el rosario. Y que no se equivocan, yo de mojigata no tengo nada, y no soy católica apostólica y de misa. Lo que soy es almista y he visto a demasiadas mujeres vomitando literalmente y con la autoestima hecha unos zorros por ir de cama en cama.

Mostrar comentarios

Códigos Descuento