El alcalde de Nueva York estudia prohibir fumar en los parques y playas de la ciudad

  • Desde 2003 en Nueva York no se puede fumar en restaurantes y bares.
  • También está prohibido beber en espacios públicos.
  • En 2007 fumaba el 16,9% de los neoyorquinos frente al 21,5% de 2002.
Los neoyorquinos están enfrentados entre los que apoyan la medida de su alcalde y los que la consideran "ridícula".
Los neoyorquinos están enfrentados entre los que apoyan la medida de su alcalde y los que la consideran "ridícula".
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El alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, se ha ganado airadas críticas por parte de los fumadores de la ciudad, que creen que su intención de prohibir el tabaco en parques, playas y todo tipo de espacios públicos raya en lo ridículo.

"Esto es absurdo. Bloomberg se cree que es la madre de todos nosotros y que, para cuidarnos, nos tiene que imponer normas constantemente", aseguró Christian Lisa, un fumador neoyorquino que como muchos otros considera que los límites impuestos al tabaco y sus elevados precios en la ciudad son ya excesivos.

Desde 2003 en Nueva York no se puede fumar en restaurantes y bares, lo que incluso afecta muy a menudo a las terrazas de los establecimientos y a las zonas de la calle cercanas a sus puertas.

"Como fumadora la medida me parece desproporcionada, aunque no me sorprende en absoluto. Además, me parece bien que las autoridades promuevan hábitos saludables entre la población", añadió María José Gámez, una española que vive desde hace años en Nueva York.

Prohibido el alcohol y subida de impuestos

En esta ciudad ya está prohibido beber en espacios públicos y en las noches veraniegas no es extraño, por ejemplo, ver a grupos de personas sentadas en el Central Park sobre sus mantas de cuadros y en torno a una bolsa de papel marrón en la que ocultan una botella de vino para acompañar el picnic.

El propio Bloomberg reconoció recientemente que la prohibición del alcohol en los espacios abiertos no tenía demasiado sentido, aunque desde luego no se muestra tan flexible con el tabaco, cuyo combate ha convertido casi en una batalla personal.

La eliminación del tabaco en parques y playas forma parte de un programa más amplio que prevé también más impuestos sobre las cajetillas, que en Manhattan ya superan los diez dólares.

Además, se pedirá a las empresas que no patrocinen o acepten financiación de la industria, se impulsarán mensajes contrarios al tabaco en las tiendas donde se vende y se reducirán las posibilidades publicitarias.

Rechazo social al tabaco

En cualquier caso, sus esfuerzos parecen estar dando sus frutos, ya que en 2007 ya solo fumaba el 16,9% de los neoyorquinos (frente al 21,5% de 2002) y, en general, existe un amplio rechazo social al tabaco en la ciudad.

Como era de esperar entre los no fumadores la idea ha sido mucho mejor recibida, pues consideran más agradable "no tener que aguantar el humo de nadie", aseguró Barbara Nicos, una neoyorquina de 32 años, que añadió que "si se quieren matar ellos mismos, que lo hagan sin molestar a nadie más. Es de sentido común".

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