La crisis económica está empujando a cada vez más madrileños al pluriempleo

  • Mujeres e inmigrantes son los que más buscan una segunda ocupación.
  • Los que menos se mueven son los jóvenes, y los que más, los de 30 a 44.
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Miguel López trabaja en una oficina y en un bar: "Prefiero sacrificar mi tiempo libre a compartir piso para pagar el alquiler".
Miguel López trabaja en una oficina y en un bar: "Prefiero sacrificar mi tiempo libre a compartir piso para pagar el alquiler".
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Paro, carestía de la vida, austeridad, ahorro... y pluriempleo. La crisis económica no sólo se nota en el bolsillo de los ciudadanos, sino también en su tiempo libre. Ya que el número de trabajadores que está dispuesto a sacrificarlo por un segundo empleo se ha triplicado en un año, pasando del 10% de 2008 (306.080) al 54% de 2009 (1.000.348 ), según un estudio realizado por Randstad (primera empresa de trabajo temporal en la región) entre 2.000 demandantes de empleo llegados a sus oficinas el último trimestre.

Las dificultades para afrontar pagos, la disminución de la capacidad de ahorro y el mayor endeudamiento de las familias (en definitiva, la crisis) son los causantes de esta enorme subida del pluriempleo, tal y como explica Ignacio Reich, encargado del estudio: "Muchas personas, al ver como el cabeza de familia es despedido, se lanzan a la caza de una segunda ocupación para que la familia pueda ingresar más dinero. También suelen ser trabajadores a los que se les han reducido las horas extra y que necesitan de otro trabajo para hacer frente a sus numerosos gastos».

Esto explica el perfil del demandante de un segundo empleo, en su mayoría mujeres (el 55%) y extranjeros (el 82%), que son los que más están sufriendo la crisis y, por lo tanto, los más proclives a buscar otro salario.

Además, la franja de edad que tiene más incidencia se sitúa entre lo 30 y los 44 años, lo cual demuestra que no son los jóvenes los más dispuestos a tener dos nóminas.

"Sin embargo, a la hora de acceder a este pluriempleo, las opciones se reducen, ya que la mayoría lo buscan sobre todo para los fines de semana o para jornada parcial que puedan compatibilizar con su puesto actual", explica Reich, "muchos, incluso, aprovechan sus vacaciones", apostilla.

TESTIMONIO

Miguel López

31 años. Trabaja en una oficina y en un bar

"Lo necesitaba para vivir solo"

"Salgo de casa a las ocho de la mañana y no vuelvo hasta las tres de la madrugada. Los viernes son mi peor día", se lamenta Miguel, uno de los muchos pluriempleados que hay en la región. Por el día trabaja en el departamento de ventas de una naviera, y por la noche, de jueves a sábado, se pone tras la barra de un bar de Malasaña a servir copas.

"Organizaba cursos de intercambio de idiomas en el local (soy traductor), y cuando me enteré de que necesitaban un camarero no me lo pensé dos veces", explica.

Lleva año y medio así. Para vivir solo, dice:  "Prefiero sacrificar mi tiempo libre antes que compartir piso, como hacen muchos de mis amigos. Pago un alquiler de 600 euros al mes", asegura.

A pesar de lo frenético de su ritmo de vida (entre semana curra de nueve a seis; y el fin de semana, de nueve de la noche a tres de la madrugada), Miguel dice sentirse contento: "Tengo dos salarios, ¡y encima, como el fin de semana no salgo, me ahorro el dinero de las copas!", bromea.

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