José Luis Gil: "No está de más recordar cosas que parecen lejanas como el nazismo"

  • El conocido "señor Cuesta" de Aquí no hay quien viva estrena la obra Ser o no ser de Lutbisch en el Teatro Alcázar de Madrid.
  • Comparte protagonismo con Diego Martín (Aquí no hay quien viva) y Emma Suárez (MIR, Hospital central).
  • Se trata de una comedia sobre una compañía teatral que se ve sorprendida por la invasión nazi en Polonia.
José Luis Gil en la obra 'Ser o no ser'.
José Luis Gil en la obra 'Ser o no ser'.
PAOLO TAGLIOLINI

Tiene asumido que todavía le sigan llamando Juan Cuesta, su conocido personaje de la serie Aquí no hay quien viva. Actor consumado, José Luis Gil empezó su andadura en el teatro con 11 años. El pasado viernes estrenó en el madrileño Teatro Alcázar la obra Ser o no ser, adaptación del clásico de Ernest Lutbish junto a Amparo Larrañaga y Diego Martín, que también fue su compañero en la serie televisiva Aquí no hay quien viva.

En ella interpreta al director de una compañía teatral cuyos actores se acaban convirtiendo de forma involuntaria en miembros de la resistencia contra la invasión de Hitler en Polonia.

¿Qué le atrajo de la obra Ser o no ser?

Todo, es una comedia preciosa que recuerdo haber visto en mi adolescencia varias veces en cines de arte y ensayo. Luego el personaje es fantástico, jamás pensé que pudiera hacerse en teatro, y que me lo propusieran a mí. De hecho no entraba en mis planes hacer teatro este año, porque llevaba tres años haciendo teatro y televisión a la vez y llegaba en un momento que era muy complicado, pero al ofrecerme esta función no la he podido rechazar.

¿Es una responsabilidad interpretar a Lubitsh? ¿Y además ser el protagonista?

Sí, siempre que afrontas un proyecto supone una gran responsabilidad pero en este caso es un poco más. Lo bonito es transmitir todo lo que uno recuerda de la película, no intentar calcarla, porque el cine es un medio distinto. Ni siquiera Jack Benning y Carol Lombard lo harían igual si lo hubieran hecho en teatro.

El tema de nazismo nunca pasa de moda…

Sí, está tratado en un tono de alta comedia que te permite ver con cierta perspectiva y de forma relajado algo que en la memoria perdura como algo tan desagradable. Tampoco está de más recordar cosas que parecen muy lejanas en el tiempo pero que son mucho más cercanas de lo que creemos.

¿Se siente uno más cómodo doblando en una habitación a oscuras que actuando delante del público?

Bueno, procuro sentirme cómodo en todo lo que hago. Pasando mucha parte de nuestra vida trabajando, así que es mejor tratar de hacerlo lo más agradable posible. No voy buscando enemigos por donde siego, tampoco amigos, pero me conformo con disfrutarlo.

¿Cuál de sus facetas profesionales le estimula más?

A mí me gusta todo, me lo paso muy bien en la televisión, me encanta el teatro… Y además en este momento tengo la gran suerte de elegir, profesionalmente, me considero un privilegiado. Lo ideal es moverse en todas las facetas y que el proyecto que te llegue, sea lo que sea, te parezca atractivo.

Aunque la fama le ha llegado recientemente, empezó a ser actor hace mucho tiempo.

Empecé a hacer papeles infantiles a los once años en televisión y en el Teatro Español. Estudié Arte Dramático, hice mucho teatro hasta los dieciocho y luego me contrataron como actor de doblaje, porque había mucha carencia de voces jóvenes. Eso me dio una estabilidad económica que me venía muy bien por circunstancias familiares. El doblaje es una profesión que me ha tratado maravillosamente. De los grandes maestros que teníamos entonces aprendimos que era un trabajo de interpretación y aprendes muchas cosas. Al doblaje le estoy muy agradecido porque me ha dado de comer y me ha permitido vivir bien y también me ha dado muchos recursos que luego he utilizado como actor. Ha sido un complemento maravilloso.

¿Después de una trayectoria profesional tan larga, le molesta que la gente le conozca como "el señor Cuesta"?

No, porque sencillamente, antes no me conocían. El doblaje es anónimo y eso es a veces terriblemente injusto. Debe ser anónimo, pero nunca tiene un reconocimiento. Y aunque había hecho otras series, realmente como la gente me ha conocido es como Juan Cuesta. Es consecuencia de que a la gente le gustaba la serie así que me lo tomé con bastante naturalidad. Si me importara tendría un problema muy gordo.

¿Qué le queda por hacer en esta vida, como actor?

¡No, por favor! Me queda por hacer todo lo que no hecho. Lo mejor es ver lo que se puede hacer en cada momento; es un error plantearse las cosas más allá, porque si no vas de frustración en frustración.

¿Existe “el papel de tu vida”?

No lo sé. Me encantaría hacer Cyrano de Bergerac porque es un personaje muy completo, un bombón para cualquier actor. Me gustaba de niño y la he visto varias veces en cine y en teatro.

¿Qué planes tiene para los próximos meses?

Pues comenzar este proyecto, que me apetece muchísimo y me lo paso muy bien. Y terminar la tercera temporada de La que se avecina y empezar la siguiente. Hay alguna cosa más por ahí pero creo que no va a ser posible, porque no tengo más tiempo.

Mostrar comentarios

Códigos Descuento