Limpieza, movilidad, seguridad y pobreza: principales problemas que el próximo alcalde de Sevilla tendrá que resolver

Imagen de basura tirada fuera del contenedor
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20minutos
Imagen de basura tirada fuera del contenedor

Como el Día de la Marmota, la historia se repite. Cada año electoral, la misma pregunta sobrevuela la campaña ¿Cómo va a resolver el próximo alcalde de Sevilla los principales problemas de la ciudad? La cuestión no ha cambiado apenas y los problemas continúan siendo prácticamente los mismos año tras año, independientemente del signo político que haya ostentado el bastón de mando en la Plaza Nueva.

No en vano, y tirando de hemeroteca, estos eran los problemas de la ciudad hace más de 15 años: seguridad, movilidad, peatonalización, vivienda, botellón, empleo, obras, medio ambiente, transporte público y suciedad. Una información extrapolable al presente que evidencia que ha habido pocos cambios desde entonces. Algunos proyectos sí se han desbloqueado (Ciudad de la Justicia, Gavidia, Altadis, Atarazanas…) y en algunos aspectos la ciudad ha mejorado, sobre todo en lo que a proyección se refiere, pero también han surgido otros nuevos.

Según el barómetro sobre capitales andaluzas publicado el pasado mes de enero, elaborado por la Fundación Centra (Centro de Estudios Andaluces), dependiente la Consejería de Presidencia, Interior, Diálogo Social y Simplificación Administrativa de la Junta de Andalucía, actualmente el principal problema de los sevillanos es la limpieza, (para el 30,6 % de los encuestados); seguido de la falta de empleo (12,1%), el tráfico (5,6%), la seguridad ciudadana (5,6%), el transporte público (4,8%) y la masificación turística (4,2%).

Así mismo, para el 44,7% de la población encuestada el principal reto que tiene la ciudad es la generación de empleo, seguido de la atracción de inversiones (21,2%). El documento permite hacer una radiografía de la ciudad.

He aquí, pues, los principales retos que tendrá que afrontar el próximo alcalde o alcaldesa en la siguiente legislatura para mejorar Sevilla, con el objetivo de escribir una nueva página y superar los problemas que sufre la ciudad desde hace años y los nuevos que van surgiendo por el devenir de los tiempos. El gran desafío será conseguir que los sevillanos despierten sin tener esa sensación ad eternum que los condena a vivir siempre con los mismos problemas. Siguiendo la moraleja del protagonista de aquel clásico del cine al que elude este texto al comienzo, solo la sabiduría y el buen hacer del político serán la clave para no volver a revivir el Día de la Marmota.

Más limpieza

Uno de los problemas a los que tendrá que hacer frente el primer edil es la limpieza viaria. Cuando el exalcalde y ahora secretario general del PSOE-A, Juan Espadas, llegó a la Alcaldía en 2015 ya advirtió que la ciudad estaba sucia. Lo mismo que afirmó su sucesor, Antonio Muñoz, en enero de 2022 cuando lo relevó en el cargo. Este se comprometió a mejorar el servicio y, aunque ha reforzado el personal, ha reconocido en diferentes ocasiones que es una de las "principales quejas que le transmiten los propios vecinos". A día de hoy, el problema sigue latente y Sevilla es la tercera ciudad de España más sucia, según una encuesta de satisfacción de limpieza realizada por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) en 69 ciudades españolas y publicada en abril.

Según el informe, la suciedad se refleja en la excesiva presencia de excrementos caninos en las aceras, la acumulación de restos junto a los contenedores, a la suciedad derivada de los botellones y la falta de limpieza general en las zonas del extrarradio. Aunque la OCU recomienda al consistorio "más agua y más escoba", también se trata de un problema de incivismo en el que la concienciación ciudadana es fundamental.

Mejor movilidad

Otro de los desafíos que tendrá que resolver el alcalde es la mejora de la movilidad, lo que se traduce en menos tráfico, más transporte público, mejores conexiones y más infraestructuras, con el fin de acortar distancias entre la capital y el área metropolitana y acercar los barrios al centro, especialmente aquellos más alejados y peor comunicados, como Sevilla Este. Para solventar esta última cuestión, el actual equipo de gobierno ha licitado las obras para la construcción de un tranvibús, que no estará finalizado hasta 2024. Cabe recordar que en esta zona de Sevilla se ubica el Palacio de Congresos y Exposiciones (Fibes), que acogerá, entre otros eventos de índole nacional e internacional, los Premios Grammy Latinos, que por primera vez saldrán de EEUU. Será el 16 de noviembre y supondrá una gran oportunidad, tanto para el alcalde como para la ciudad, de lucir sus mejores galas y mostrar la transformación de la ciudad.

El nuevo regidor deberá trabajar a contrarreloj para seguir aumentado las líneas de transporte público y su frecuencia de paso, a la espera de ver un metro terminado como se merece una de las principales capitales de Europa, con las obras de la línea 3 en ejecución tras retomarlas la Junta, aunque no estarán terminadas hasta 2030. El nuevo alcalde tendrá que intermediar con el resto de administraciones para seguir demandado al Estado y a la Junta de Andalucía la licitación de la línea 2, aún en fase de definición del trayecto. Otros compromisos adquiridos por el Gobierno central y que el nuevo alcalde tendrá que seguir reclamando son el cierre del anillo de la SE-40; y la finalización de las obras de ampliación del puente del Centenario, entre otras actuaciones proyectadas por el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana (Mitma).

A ello hay que sumar otra obra no exenta de polémica, como es la conexión ferroviaria entre la estación de Santa Justa y el aeropuerto de Sevilla, un proyecto que ya se ha puesto en marcha de manera burocrática, con la formalización del contrato por parte del Mitma, el pasado mes de marzo, para realizar el estudio informativo que determinará las mejores alternativas de trazado, pero que no estará listo hasta dentro de dos años. Lo que le ha valido la crítica de la Junta de Andalucía, que ya realizó un estudio sobre este asunto, pese a no ser de su competencia, a fin de agilizar los plazos, y que el Gobierno central no ha recibido con agrado.

Seguridad: más Policía Local y Nacional

A tenor de los datos, la seguridad continúa siendo uno de los principales problemas de los vecinos en los diferentes barrios. La tasa de criminalidad en Sevilla es superior a la media nacional en nueve puntos y el último Balance de Criminalidad del Ministerio del Interior señala que subió un 32% en el tercer trimestre de 2022 con respecto al mismo periodo del año anterior, con una cifra total de 36.206 infracciones penales. Si bien es cierto que en el año 2021 se produjo una bajada del índice de criminalidad gracias, en gran medida, a las medidas de confinamiento por la covid. Aumentar la vigilancia en los barrios, especialmente en las zonas más conflictivas, convocar más plazas de Policía Local para cubrir las vacantes que dejan las bajas y jubilaciones, y pedir al Gobierno central más Policía Nacional, son algunos de los retos en esta materia.

Acabar con el botellón

A pesar de que la Ley Antibotellón entró en vigor en el año 2006, dando potestad sancionadora a las administraciones locales y a la Policía para poder intervenir, la concentración de jóvenes bebiendo en la calle continúa siendo a día de hoy una estampa de la noche sevillana. Además de la suciedad y el ruido que generan, actualmente cuentan con un agravante: "Cada vez son más violentas". Así lo expresaban a este medio fuentes del sindicato CSIF de la Policía Local el pasado septiembre, a comienzo del curso escolar, época en la que proliferan estas aglomeraciones. El sindicato aseguraba entonces que los jóvenes les tiraban objetos y dificultaban su actuación, convirtiendo los botellones en un problema de seguridad ciudadana, muy relacionado con el déficit en la plantilla de la Policía que viene denunciando la oposición desde hace tiempo.

Reducir la pobreza

Sevilla lidera el ranking de los barrios más pobres de España. Se trata de un problema enquistado desde hace años y al que ningún gobierno ha sabido dar respuesta. De los 15 barrios de España con las rentas netas medias anuales por habitante más bajas, seis están ubicados en la capital hispalense, con el Polígono Sur y Los Pajaritos-Amate a la cabeza, según el informe de Indicadores Urbanos que cada año publica el Instituto Nacional de Estadística (INE) sobre las condiciones de vida en las ciudades de la Unión Europea. Aunque el Ayuntamiento ha puesto en marcha diferentes programas de formación, inserción laboral o reducción del absentismo escolar, aún queda mucho por hacer y el problema sigue latente.

Disminuir el desempleo

No todo es negativo. El número de desempleados registrados en las oficinas del Servicio Andaluz de Empleo (SAE) de Sevilla capital cerró abril de 2023 con 61.435 personas, con un descenso sobre marzo de 1.313 en términos absolutos. En el último año, el paro registrado se ha reducido en la ciudad en 4.246 personas, un 6,46%, y la contratación indefinida ha superado el 40% del volumen total de los contratos firmados. Aunque las cifras son alentadoras, el alcalde deberá seguir trabajando en ello para reducir aún más el desempleo en la capital. El Ayuntamiento ha puesto en marcha diferentes iniciativas, como programas de formación y empleo, otras medidas para reducir el paro juvenil y subvenciones a colectivos. Se trata de una asignatura obligatoria para el alcalde, que también requerirá de mano izquierda para intermediar con la Junta de Andalucía y con el Gobierno de España, ambas con competencias en esta materia.

Aliviar la masificación turística

Se trata de una cuestión de doble filo. El turismo en España aporta el 8% al PIB y un 11,4% al empleo, según los últimos datos publicados por el INE a finales de 2022. Sevilla es además la tercera ciudad de España más visitada por europeos y estadounidenses. Además, ha sido elegida capital europea del turismo inteligente 2023. Sin embargo, el debate actual se centra en la proliferación de pisos turísticos, para lo que el Ayuntamiento y la Junta tienen previsto para después de las elecciones regular este tipo de apartamentos y declarar zonas turísticamente saturadas a fin de evitar que algunos barrios pierdan vecinos y el comercio tradicional no se vea mermado. En definitiva, encontrar el equilibrio entre el vecino y el turismo de calidad, sin que Sevilla pierda su propia identidad y manteniendo una de las principales fuentes de generación de riqueza de la ciudad.

Paliar el descenso de la población

Frenar el descenso de población será otro de los retos que tendrá que superar el nuevo alcalde. En los últimos años Sevilla ha perdido población situándose en niveles inferiores a los años noventa. A fecha de 1 de enero de 2023, el Ayuntamiento ha trasladado la cifra de 693.229 habitantes, según su propio recuento, lo que le haría perder la cuarta posición a tenor de los datos que ha facilitado el consistorio de Zaragoza (694.109). En todo caso, estas cifras deberán ser confirmadas a finales de año por el Instituto Nacional de Estadística (INE), que normalmente modifica los datos de los ayuntamientos a la baja. 

Pero más allá de quién ocupe un mejor puesto en el ranking, el problema radica en cómo hacer frente a este descenso del padrón. El Ayuntamiento de Sevilla ha puesto en marcha diferentes iniciativas para poner freno al problema, como es la construcción de 20.000 viviendas, dando respuesta a las diferentes formas de vida actuales, desde el modelo tradicional a los los coliving, la activación de las VPO y la generación de empleo.

Fiestas Mayores: tradición y decoro

Terminadas la Semana Santa y la Feria de Abril, se abre el debate sobre ambas fiestas mayores. En lo que respecta a la Feria, el dilema está en si volver o no a implantar el modelo antiguo en el que la fiesta comenzaba el Lunes del Pescaíto y terminaba el domingo con el espectáculo de fuegos artificiales. La propuesta es defendida por algunos grupos políticos de la oposición y por un movimiento social que ha iniciado la recogida de firmas para tal fin. Los defensores de esta propuesta esgrimen que actualmente la fiesta es demasiado larga, no hay bolsillo que lo resista y además concentra la mayoría de los visitantes en los primeros días, con la consiguiente masificación en el primer fin de semana, y con un gran descenso de la afluencia a partir del miércoles, quedando, a su parecer, desvirtuada la esencia de esta festividad. 

La cuestión a abordar sobre la Semana Santa es esencialmente relativa al decoro social y al civismo. El fervor religioso ha dejado este año estampas tales como la de grupos de personas haciendo acampada a las puertas de algunas iglesias, desde horas antes de la salida de las procesiones de Madrugada, como si de un concierto se tratara, o la de numerosas sillitas plegables en puntos donde su uso estaba prohibido, afeando la estética y entorpeciendo el tránsito de peatones. 

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