'Los exitosos Pells'
Martín Pells (Miguel Barberá) y Sol Echagüe (Beatriz Segura). 20MINUTOS.ES

Pareja modélica por el día, pero cuando no están en antena no se soportan. Cuatro adapta el culebrón argentino Los exitosos Pells, creada por Sebastián Ortega (Lalola) y que se emitirá diariamente después de Fama.

Mentiras, escarceos, rivalidades, intriga… así es el mundo del matrimonio PellsMentiras, escarceos, rivalidades, intriga… así es el mundo que rodea al matrimonio Pells –Martín Pells (Miguel Barberá) y Sol Echagüe (Beatriz Segura)–, una pareja de presentadores que son la envidia de todos, pero cuya aparente felicidad se desvanece cuando salen de la cadena.

En realidad, Martín es homosexual y está liado con el hijo de su jefe, mientras que Sol busca consuelo en los brazos de un reportero trepa.

Pero el montaje se tercia cuando Pells queda en coma y buscan a un actor idéntico a él para que lo reemplace. Lo que no sabe es que también le tocará vivir su compleja vida...

Ni la muerte los separa

Pero los Pells no son los únicos que se tiran a matar. En los años setenta, Los Roper pasaron a la historia en el Reino Unido como un matrimonio mal avenido que no podía vivir el uno sin el otro. Lo mismo que Pepa y Pepe, Carlota y Gonzalo (7 vidas) o Lourdes Cano y su ex marido Adolfo Segura en la serie Farmacia de guardia.

En España se ha insistido en una especie de costumbrismo
mal entendido
Enric Ros y Juan Carlos Sánchez-Marín, story editors de la productora Rodar y Rodar y la Fundación Taller de Guionistas, explican que en España se ha "insistido en una especie de costumbrismo mal entendido donde se presenta a personajes que poco tienen que ver con el mundo contemporáneo".

Pepa y Avelino (Escenas de matrimonio) son otro ejemplo. "Son personajes planos que repiten estereotipos de la guerra de sexos, pero sin la elegancia de la comedia estadounidense de los años treinta o cuarenta", añaden Ros y Sánchez Marín.

Conflictos y clichés

Por su parte, Alicia Luna, directora de 8½ Escuela de Guión de Madrid, no aprueba esta forma de hacer humor porque promociona que "para quererse hay que gritarse o insultarse".

Quienes tampoco podían vivir el uno sin el otro eran Mauri y Fernando (Aquí no hay quien viva), una pareja homosexual con problemas por la incapacidad de salir del armario de uno de los dos. Y entre lesbianas, Maca y Esther (Hospital Central) también mantenían una relación bastante tormentosa.

Todas las parejas discuten, pero no todas usan la ruptura como
arma de conflicto
Los conflictos también son constantes en el hogar de Marcelino y Manolita (Amar en tiempos revueltos) por la tendencia de ella de querer llevar la voz cantante.

En la vida real, "todas las parejas discuten, pero no todas lo hacen utilizando la ruptura como un arma de conflicto", comenta Blanca Armijo, psicóloga de Psicoat que resalta que sería positivo ofrecer otros modelos relacionales, aunque posiblemente "esto venda menos".

Telecinco explota el cliché al máximo en la serie La que se avecina, en la que la práctica totalidad de los personajes adolece de problemas de pareja llevados al extremo.

Los seguidores de la ficción estadounidense tampoco podrán olvidar las continuas trifulcas de los Solís en Mujeres desesperadas o la tensa relación entre Miranda Hobbes y Steve (Sexo en Nueva York).

Aunque se odien hasta matarse, en casi todas el happy end está más que asegurado.

* 'Los exitosos Pells': Cuatro. Lunes  a viernes, 16.40 h.


¿Dónde nace este tipo de humor?

El modelo más evidente del que beben este tipo de series es el de las screwball comedies estadounidenses de los años treinta o cuarenta. Buena parte de ellas se basaban en la perpetuación de unos estereotipos marcados por la guerra de sexos en la que las mujeres como Katherine Hepburn llevaban la voz cantante.

Como parte de esta influencia, Enric Ros y Juan Carlos Sánchez-Marín, story editors de la productora Rodar y Rodar y la Fundación Taller de Guionistas, añaden la miniserie Secretos de un matrimonio, de Ingmar Bergman, que mostraba la desintegración de un matrimonio y se convirtió en un auténtico fenómeno.