Hace 17 años Abel Ferrara parió una de esas joyitas que el tiempo se encarga de poner en su lugar. Teniente corrupto era un descenso a los infiernos junto a Harvey Keitel, un policía metido en demasiados líos al margen de la ley al que le tocaba investigar la violación de una monja. Y en Hollywood, donde no hay ningún temor a rehacer películas, tengan medio siglo de antigüedad o solo unos meses, creyeron que era una buena idea darle otra oportunidad al teniente.

Bad Lieutenant: Port of Call New Orleans se ha presentado este viernes ante el público de Venecia. No lo ha hecho exenta de polémica. Abel Ferrara, creador de la original, ya dijo en su momento que rehacer su proyecto no le gustaba un pelo. "No quiero saber nada de esa cinta. Que les jodan a todos", llegó a soltar en una ocasión al ser preguntado por su opinión. Además, la indiferencia que recibió por parte del equipo del remake también le dolió especialmente: "No lo entiendo, ni me han llamado ni han llamado a Harvey [Keitel] para contar con nuestra opinión sobre la cinta".

Eva Mendes interpreta a una prostituta, novia de Cage, en 'Teniente corrupto' Werner Herzog, realizador alemán de reconocido prestigio en circulos cinéfilos, se embarcó en esta complicada aventura, "sin haber visto el trabajo de Abel Ferrara". El teutón le ha quitado importancia a las palabras del norteamericano: "Estoy convencido de que si hablamos de nuestros proyectos alrededor de una botella de whisky solucionaremos el tema", bromeó el jueves en un encuentro con la prensa.

El Teniente Corrupto de Herzog propone una aproximación diferente ("no íbamos a utilizar el nombre original, pero la productora lo impuso", lamenta) pero las bases son las mismas. Esta vez es Nicolas Cage el encargado de dar rienda suelta a sus instintos más bajos. El actor, histriónico por naturaleza, se lo pasa como un enano ante la cámara. Su compañera de reparto Eva Mendes, que interpreta a  una prostituta y novia del protagonista, atrapó junto a Cage la mayor parte de los flashes de la jornada.

La cinta viaja del cine policíaco al surrealista en varios momentos, se mueve entre luces y sombras sin saber si se está presenciando una cinta notable o una tomadura de pelo. Las sensaciones del público en las proyecciones para la prensa han sido buenas. A Herzog solo le falta convencer a Ferrara, y no será muy difícil, que lime sus asperezas junto a un Macallan con hielo.

La jornada se ha completado con Tetsuo, the bullet man, una cinta industrial, en tonos grises y una banda sonora metálica. Shinya Tsukamoto nos planta ante otra revisión del mito de Frankenstein en un ejercicio estilístico que tanto gusta a ciertos sectores de la crítica, y que la ha recibido con una de esas ovaciones para la que a veces hay pocas explicaciones.