Largas jornadas de ruidos, mucho polvo y algún que otro susto. Las obras del túnel del AVE en la calle Mallorca, entre Castillejos y Sicilia, están provocado más de un dolor de cabeza a los vecinos y comerciantes del barrio.

La gente no nos ve y no se detiene, son tiendas de paso. Además, tenemos una gran sensación de inseguridadLos habitantes de la zona tienen que soportar el sonido de las máquinas 15 horas diarias, entre las ocho de la mañana hasta casi las once de la noche, de lunes a sábado. Los domingos siguen los trabajos, entre las 10 y las 20 horas, según denunció ayer el portavoz de la Plataforma Ave por el Litoral, Pere Vallejo, a 20 minutos.

Los afectados conviven como pueden con ello desde hace casi un mes y medio, cuando arrancaron las primeras tareas. «Hace unos días que el ruido y el polvo han ido a menos, pero tememos que lo peor está aún por llegar», lamentaba la dependienta de una perfumería. Y es que se muestran temerosos porque las ventas han descendido, sobre todo en el lado mar de la calle Mallorca, entre Padilla y Castillejos.

A ellos les han colocado tres grandes depósitos tras los que quedan ocultos. «La gente no nos ve y no se detiene, son tiendas de paso. Además, tenemos una gran sensación de inseguridad», se quejan.

Muchos han tenido que cerrar por vacaciones durante el mes de agosto. «Antes sólo cerrábamos una o dos semanas, pero este año, a causa de las obras, todo el mes», explicaba ayer la encargada de una tienda de regalos. Esta misma tendencia la han seguido bares, restaurantes o boutiques.

En este contexto, un vecino del barrio ha denunciado que el brazo de una de las máquinas que trabaja en las obras impactó contra su balcón y rompió uno de los cristales el pasado lunes. Adif investigará cómo sucedió y ha asegurado que sufragará los daños del balcón. Éste es el cuarto accidente registrado durante este mes y medio de obras.