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La envenenadora, a su llegada al jucio en Melilla. EFE

Según la sentencia, emitida tres días después de concluir el juicio, la acusada ha sido condenada a 25 años por un delito de asesinato con alevosía y ensañamiento perpetrado contra su hija Sandra G., de 15 años; 19 años por un delito de asesinato en grado de tentativa contra su hijo Antonio, de 12 años en el momento de los hechos.

También la Sección VII de la Audiencia Provincial de Málaga la condena a 20 años de prisión por un delito de asesinato con alevosía perpetrado contra su marido, Antonio G.B.; y a otros 20 años por el mismo delito perpetrado contra su hija Florinda, primogénita y de sólo cinco meses.

La acusada deberá indemnizar a su hijo vivo con más de medio millón de euros
La Sala también condena a la acusada a indemnizar a su hijo vivo con más de medio millón de euros, así deberá abonarle 180.000 euros por la muerte de su hermana Sandra, 130.000 por la de Florinda, 200.000 euros por la de su padre y 11.390 euros por los perjuicios sufridos en su persona.

Un plan macabro

 El tribunal considera probado que Francisca B.M. administró primero a su hija Florinda una sustancia denominada "Colme", cuyo principio activo es la cianamida y destinada al tratamiento del alcoholismo en adultos, para acabar con su vida y, 14 años después, volvió a hacerlo con su marido y otros dos hijos, suministrándoselo en las comidas, a los que además añadía un medicamento para inducir el sueño ("Zolpidem") y otro sedante ("Bromazepam").

Según la sentencia, que para llegar a su fallo destaca el reconocimiento de los hechos en las primeras diligencias por parte de la acusada, ésta lleva a cabo un "macabro plan" para quitarle la vida a su primera hija y con una sustancia "de la que conoce sus efectos", "mecánica" que volvería a emplear 14 años después con su marido e hijos "cuando estos se habían convertido en un obstáculo para su nueva vida".

La Sala rechaza la aplicación de las atenuantes solicitadas por la defensa, al entender que "jamás ha dado muestras de arrepentimiento alguno", impidió que se les prestase asistencia médica a sus familiares y "sólo cuando se ha visto acorralada ha confesado sus hechos, siempre de forma fraccionada y ocultando datos".

La Audiencia Provincial de Málaga en Melilla considera además que Francisca B.M. es merecedora de la pena "en su extensión máxima que el tipo delictivo permite" dada "la crueldad, frialdad y planificación de los hechos, la conciencia y voluntad de los mismos y ausencia de circunstancia que atenúe la consecuencia penológica de los mismos".

Contra la sentencia del tribunal, que además aplica la agravante de parentesco, cabe interponer recurso de casación ante la Sala Segunda del Tribunal Supremo.

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