La investigación del cáncer en España, pagada por la industria y con personal "envejecido": "Para 2050 veremos una vacuna preventiva"

  • La AECC y la Fundación 'la Caixa' presentan su segundo informe sobre estudios oncológicos de 2016 a 2020.
  • La científica Isabel Orbe lamenta la falta de un registro nacional de tumores: "Solo da quebraderos de cabeza". 
Investigación Cáncer
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JUNTA - Archivo

Para actuar, primero hace falta saber. Los datos, además, indican hacia dónde hay que orientar los esfuerzos. A falta de un registro nacional de cáncer en España, carencia que "solo da quebraderos de cabeza", la Asociación Española Contra el Cáncer y la Fundación 'la Caixa' han presentado este lunes su segundo informe sobre el estado de la investigación oncológica en España, Comprometidos con la investigación en cáncer, relativo a los años 2016-2020. De este informe, que es continuación y actualiza el primero, presentado en 2018 con datos de 2007 a 2016, se extraen conclusiones que radiografían la investigación contra el cáncer realizada actualmente en España: se caracteriza por no llegar el 2% del PIB establecido para 2020, por llevarse a cabo en un más de la mitad de los casos en laboratorios privados, por nutrirse de financiación filantrópica y fondos europeos o por apoyos públicos en forma de préstamos, y por ser ejercida por un panel "envejecido".

En lo que respecta a la financiación, el trabajo pone de manifiesto que España, a pesar de haber recuperado los niveles de 2010 en gasto en I+D+i, sigue "lejos" del 2% del PIB para investigación establecido para 2020 y se mantiene anclado en el 1,4%. No obstante, recoge que la que más aumentó fue la procedente de las entidades filantrópicas que se incluyen en el estudio, ya que subió entre los años 2015 y 2020 hasta alcanzar los 140 millones de euros; que la financiación pública registró también un ligero aumento entre los años 2018 y 2020 (347 millones de euros en los 5 últimos años), y que se recuperó la captación de fondos europeos, con una aportación de 205 millones de euros entre los años 2015 y 2020. 

El apoyo estatal a la innovación en cáncer realizada por el tejido empresarial "sigue dependiendo de ayudas mayoritariamente en forma de préstamos (con más del 80 % de la financiación reembolsable), lo cual sitúa en desventaja a las empresas innovadoras de España frente a las de otros países, que tienen mayor acceso a subvenciones", reza el informe, que advierte de que las empresas españolas "sufren así un sobreendeudamiento que limita su crecimiento en un sector que, además, tiene un alto riesgo en fases tempranas". Sin embargo, en 2020 el trabajo observa "un cambio de tendencia gracias a los fondos europeos Next Generation y a los programas Misiones Grandes Empresas y Neotec".

Otro de los aspectos que han destacado tanto la directora general de la Fundación Científica de la Asociación Española Contra el Cáncer, Isabel Orbe, como el director del Área de Relaciones con Instituciones de Investigación y Salud de la Fundación 'la Caixa', Ignasi López, durante la presentación a la prensa del informe en un acto celebrado en CaixaForum este lunes, es el retraso en el relevo generacional de los investigadores. "El español es un sistema envejecido donde resulta difícil consolidar el talento investigador, lo que pone en peligro la sostenibilidad del sistema a largo plazo", han subrayado, al tiempo que han reclamado incentivos para conseguir que el talento vuelva a España tras sus estancias en el extranjero. "Confío en que la Ley de Ciencia sea una palanca", ha agregado Orbe. Otro de los puntos que evidencian este aspecto es que la mayor parte de la financiación es captada por personal sénior

Presentación del segundo informe 'Comprometidos con la investigación en cáncer', realizado por la AECC y la Fundación 'la Caixa'.
Presentación del segundo informe 'Comprometidos con la investigación en cáncer', realizado por la AECC y la Fundación 'la Caixa'.
L. B.

En este sentido, Orbe ha destacado que los jóvenes investigadores son "jabatos" que han hacen "la mejor ciencia con lo poco que tienen". Entre los tipos de cáncer más investigados se encuentran, al igual que sucede a nivel global, el colorrectal, el de pulmón, el de mama, el melanoma y cánceres no sólidos, como los linfomas o el mieloma.

En cambio, en aquellos cánceres con supervivencias más bajas, el impulso de la investigación "está por debajo de las necesidades de los

pacientes", señala el trabajo para referirse a los de pulmón, páncreas, hígado, estómago y esófago, que son los cinco tipos de cáncer que representan el 38,3% de la mortalidad anual por cáncer en nuestro país, pero solo cuentan con el 17,7% de toda la financiación pública y con el 21,8 % de todos los ensayos clínicos llevados a cabo en España.

Otro de los puntos que subraya la investigación es que en España prevalecen los ensayos clínicos realizados por la industria farmacéutica frente a los sostenidos con fondos públicos. Si los estudios privados representaban el 77% del total en 2010, en 2019 bajaron al 68%, lo cual es interpretado como un "aumento de los ensayos clínicos independientes".

Entrevista - 20 minutos con la experta

  • La directora general de la Fundación Científica de la Asociación Española Contra el Cáncer, Isabel Orbe.

    Isabel Orbe

    Directora general de la Fundación Científica de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC)

¿Cuál es el cáncer menos investigado?No diría cáncer menos investigado, sino que habría que ver la relación entre incidencia y mortalidad. Hay cánceres que ya están en un nivel de supervivencia muy alto que se investigan menos porque se ha avanzado mucho, y otros en los que la supervivencia está ahora atascada porque se ha dejado de investigar. Y luego hay un gran grupo de cánceres de baja incidencia pero alta mortalidad, en estos tenemos que poner el foco: de páncreas, de estómago, de esófago, de pulmón... Más de 20% de los cánceres tiene supervivencias por debajo del 40%. Ahí hay que poner el foco, pero no diría uno solo.

¿Habrá alguna vacuna algún día para prevenir el desarrollo de células cancerígenas?Habrá vacuna, pero no como la que conocemos ahora para la gripe, que te inyectan un virus para generar inmunidad. Será otro tipo de vacuna, me atrevo a pensar que será para prevenir en caso de antecedentes o de cáncer primario. Lo vamos a ver.

¿Cuándo?Los expertos dicen que para 2050. Parece muy lejos, pero en España, hace 25 años, estábamos en niveles de supervivencia de un 30% y ahora rondamos el 60%.

¿Qué políticas públicas se podrían llevar a cabo para prevenir la incidencia de cáncer?Tabaco, tabaco, tabaco. El 87% de los cánceres de pulmón están relacionados con el tabaco. Y no solo pulmón, también cuello, cabeza, laringe, vejiga... Es un mal de gran calibre por los cánceres que causa, de difícil investigación por la cantidad de mutaciones que tienen. Se debería multiplicar infinito el precio del tabaco y crear en todo el país espacios libres de humo (puertas de colegios, parques, zonas públicas...) donde estar cómodo y sin riesgo de ser fumador pasivo.

Casi el 70% de la investigación la realizan las farmacéuticas. ¿Qué beneficios e inconvenientes presenta este aspecto?Empecemos por los beneficios. Cuando tenemos ese número de ensayos clínicos que se abren en España es porque tenemos un sistema sanitario extraordinario que permite atraer. Cuando se abre un ensayo hay un enorme beneficio para el paciente, que recibe lo último de lo último y en las mayores garantías de seguridad. Y, además, es un modelo de economía, porque genera riqueza en los hospitales que permite que se realice ese otro 30% de investigación pública o no comercial. Es importante que estén equilibradas, porque [la investigación pública] responde a hipótesis y preguntas que no interesan a la industria, como qué tipo de tratamiento dar antes (radio o quimio), o si hay que operar o dar radio, o sobre la cardiotoxicidad que puede haber por culpa de la quimio en el corazón. Hay preguntas que no tienen este interés para las empresas privadas pero que tienen enorme impacto en la vida y la calidad de vida de los pacientes. El ratio perfecto no lo sabemos. No quiero que desaparezca inversión privada, lo que hay que hacer es que ambas se incrementen para responder a todas las hipótesis abiertas.

¿Qué problemas trae no disponer de un registro nacional de cáncer en España?No hay un registro nacional de tumores y cada hospital o cada Comunidad Autónoma lo registra como quiere. Esto tiene un enorme impacto a la hora de realizar una investigación epidemiológica de seriedad. La epidemiología dibuja patrones de comportamiento y establece patrones de actuación a futuro con los que poder tomar medidas sanitarias y científicas de enjundia, pero si no hay información de base... La Asociación Española Contra el Cáncer, junto con el Instituto de Salud Carlos III, ha creado un proyecto para diseñar cómo debería ser ese registro, la 'carcasa' a la que las Comunidades Autónomas suministren la información. No disponer de un registro de tumores y de incidencia de mortalidad homogéneo en todo el país solo nos da quebraderos de cabeza.

¿Qué otras tareas pendientes tiene España en cuanto a investigación oncológica?Incrementar la financiación para llegar al menos al 2% del PIB. Se han hecho pequeños esfuerzos en los últimos años por parte de las administraciones públicas pero seguimos lejos de la media de países como Francia o Alemania. Hay que realizar políticas muy activas para la recuperación del talento, es bueno que se vayan porque aprenden y generan redes pero tenemos que conseguir que vuelvan. Y hay que hacer un enorme esfuerzo por el relevo generacional, nuestra ciencia es excelente porque hay mucho investigador sénior que sigue en el sistema. Tenemos una edad media que ronda los 50 años y no puede ser que la ciencia esté en manos maravillosas de 50 años pero, ¿qué hacemos con los jóvenes? Hay que hacer estrategias de país para el reemplazo natural y empoderar a los jóvenes en el mundo de la ciencia. El dinero a Europa lo piden los mayores pero no los jóvenes y tenemos ahí un problema a estudiar. Y, como suele ocurrir en general, tenemos una enorme masa de mujeres investigadoras jóvenes, pero según se va subiendo en el escalafón, desaparecen. Otro reto es la innovación: España es excelente convirtiendo el dinero de las becas y subvenciones en ciencia, pero luego no llegamos a convertir esa ciencia en resultados tangibles para los pacientes que generen economía de la salud en nuestro país.

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