Omar Anguita  Diputado y portavoz Socialista de Infancia y Juventud
OPINIÓN

Lucecitas para despistar

Madrid adelanta la Navidad con el encendido de 11 millones de bombillas.
Madrid adelanta la Navidad con el encendido de 11 millones de bombillas.
FERNANDO VILLAR / EFE

Decía la semana pasada Almeida que no iban a castigar al comercio y que había que facilitarle la vida, todo ello en relación con el alumbrado navideño. Y ya estaría, sin más.

La derecha lleva tiempo embarrando el ambiente social con un movimiento político que se basa en la confrontación total y absoluta con Pedro Sánchez. Desde el minuto uno han tratado de mostrar a la gente que este Gobierno es ilegítimo, que rompíamos España, que somos unos traidores… la cantinela típica conservadora que aún sigue sin entender cómo es posible que hayamos gobernado más años que ellos desde la vuelta de la democracia.

Por eso se empeñan tanto, apoyados por los medios afines, en tratar de hacer boicot a todo lo que hacemos desde el Gobierno de la nación. Cuando afirma Almeida que protege al comercio con el alumbrado de Navidad, lo que busca es hacer sentir a la gente que ellos protegen lo que nosotros ponemos en peligro. Y hay quien lo compra.

Madrid tendrá sus luces, pero España seguirá sin una oposición de Estado

Lo hicieron durante la pandemia con la dicotomía entre la salud y el ocio de Madrid y, ahora, con la invasión de Putin a Ucrania y las consecuencias económicas y, sobre todo, energéticas. Frente a los mensajes de prudencia y de contención del Gobierno nacional ante una situación geopolítica inestable e impredecible, pues tenemos a nuestra derecha de siempre llevándonos la contraria. Y no lo hace porque no tengamos motivos para nuestro mensaje. Es más, son conscientes de la necesidad de hacerlo, pero no es rentable parar sus intereses electorales. La derecha de siempre.

No apoyaron la Constitución, porque entendían que la vuelta a la democracia plena era una reivindicación de la oposición al franquismo y pelearon por la abstención; no apoyaron el ingreso en la OTAN, porque entendían que era una gestión del entonces presidente Felipe González; no apoyaron las negociaciones de paz con la banda terrorista ETA, aunque ellos las hicieran previamente y no han apoyado con la pandemia, la crisis y la guerra de Ucrania.

Madrid tendrá sus luces, pero España seguirá sin una oposición de Estado.

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