John Walker Lindh, el 'talibán americano' que estuvo con Bin Laden antes del 11S e intentó entrar a España esta semana

John Walker Lindh, el 'talibán estadounidense'.
John Walker Lindh, el 'talibán estadounidense'.
CBS

Este jueves la Policía Nacional impidió la entrada en España de John Walker Lindh, apodado 'el talibán estadounidense', por suponer una amenaza para la seguridad del país. Su caso fue ampliamente conocido en noviembre de 2001, apenas unas pocas semanas después de los atentados del 11-S, debido a que se convirtió en el primer estadounidense en ser arrestado en Afganistán por haberse unido a los talibán, quienes meses antes le habían declarado la guerra a EEUU. ¿Pero, quién es este "traidor" y cómo llegó a formar parte de los talibán?

La religión católica era la fe profesada en la familia de Lindh. No obstante, cuando todavía era un adolescente empezó a sentirse atraído hacia el islam. De hecho, su padre, Frank Lindh, recordó en una entrevista concedida a la BBC que el entonces niño de 12 años había quedado muy impresionado con la película de Malcolm X y particularmente con las escenas de los peregrinos que acudían a rezar a la Meca. Más tarde se convirtió en musulmán, quiso aprender árabe y comenzó a memorizar el Corán.

A los 17 años viajó a Yemen a estudiar árabe. Meses más tarde se fue a Pakistán para seguir sus estudios y se matriculó en una madrasa o escuela religiosa. En junio de 2011 cruzó la frontera hacia Afganistán y allí comenzó a recibir entrenamiento militar en un campo financiado por Osama Bin Laden. En ese sitio conoció al líder de Al-Qaeda. Según su padre, el joven se había convertido en uno de los tantos musulmanes que lucharon contra los señores de la guerra que tenían destruido al país.

A pesar de que su padre negó los lazos de su hijos con el terrorismo, el asistente del fiscal general, Michael Chertoff, no creía lo mismo. De hecho, en una entrevista a la cadena pública británica en 2011 afirmó que, "él fue a luchar por un régimen que era hostil hacia Estados Unidos y que apoyó los ataques del 11 de septiembre. No es exactamente traición, pero diría que es un primo cercano de la traición". Supuestamente, Al-Qaeda le habría ofrecido atacar Israel o Estados Unidos, pero él se negó.

Tras los ataques a las Torres Gemelas y al Pentágono, Estados Unidos le pidió a los talibanes, quienes estaban al mando de Afganistán, que les entregaran a Bin Laden. Sin embargo, estos se negaron y como consecuencia EEUU les declaró la guerra. Durante una batalla sangrienta Lindh fue herido en una pierna y se refugió en un sótano junto a otros compañeros. Mientras se encontraban allí, sus enemigos lanzaron granadas por los ductos de aire y también inundaron el sótano con agua helada para intentar acabar con ellos. Lindh logró sobrevivir y fue puesto bajo custodia por los estadounidenses.

A partir de su detención empezó a ser conocido como 'el talibán estadounidense'. Fue trasladado a Camp Rhino, una base americana a casi 200 kilómetros de la provincia de Kandahar, donde fue víctima de malos tratos y torturas por parte de las fuerzas de su país de origen. Fue descrito por el fiscal general John Ashcroft como "un terrorista entrenado por Al-Qaeda que conspiró con los talibanes para matar a sus conciudadanos". A pesar de eso, no fue condenado a cadena perpetua gracias a las imágenes que mostraban los malos tratos que había sufrido a manos de los militares.

Información a la CIA

Más tarde el escritor Toby Harnden revelaría en su libro First Casualty: The Untold Story of the CIA Mission to Avenge 9/11 que Lindh le habría contado a la CIA en el verano de 2001 que un grupo de atacantes suicidas iba a ser enviado a Estados Unidos. Sin embargo, al parecer estos hechos no fueron tomados en cuenta. Lindh llegó a un acuerdo con la Fiscalía y se declaró culpable, por lo que lo condenaron finalmente a 20 años de cárcel por haber pertenecido al grupo y por portar explosivos durante la comisión de un delito.

Cuando fue sentenciado en 2002, Lindh afirmó que condenaba el terrorismo y que cometió un error al unirse a los talibanes. Sin embargo, unos documentos filtrados y publicados en la revista Foreign Policy mostraron que, el Gobierno Federal consideraba en 2016 que Lindh todavía tenía "puntos de vista extremistas", según informó Reuters. Además, un reporte del National Counterterrorism Center afirmó que "él continuó abogando por la yihad global y escribiendo y traduciendo textos extremistas violentos".

A pesar de los reportes, fue liberado en mayo de 2019, tres años antes de los esperado, por buen comportamiento. Esta decisión causó un gran revuelo y hasta el expresidente Donald Trump intentó impedir su liberación pero no pudo hacer nada al respecto. "Lo que me molesta más que nada es que aquí hay un hombre que no ha renunciado a su proclama de terror, y tenemos que dejarlo salir. ¿Estoy feliz por eso? Ni siquiera un poco", finalizó Trump.

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