La medida del cable que cambiaría el autoconsumo: usuarios y políticos piden sin éxito a Ribera ampliar la distancia a las placas

  • Reclaman elevarla a 5 kilómetros, pero la vicepresidenta solo ha accedido a subir de 500 metros a 2 kilómetros.
  • El alcalde de un pueblo de Cádiz recoge firmas entre ediles para cambiar la ley y poder crear una comunidad energética entre todos los vecinos.
Las instalaciones de autoconsumo en tres IES de Mallorca ahorrarán unos 15.000 euros al año en la factura de la luz
Placas fotovoltaicas sobre una cubieta, la única forma que de momento contempla el autoconsumo.
20M EP

La naturaleza del autoconsumo de energía renovable se define metro a metro, en la distancia que media entre la placa que capta la energía fotovoltaica y la convierte en electricidad y el lugar donde se consume. Para el Gobierno, este trecho no puede ser muy largo, porque de otro modo ya no se trataría de una instalación para el consumo propio sino algo que podría encubrir una actividad comercial y, aunque en los últimos meses ha hecho concesiones con la distancia, todavía se resiste a la reclamación que usuarios, alcaldes y partidos le hacen para extenderla hasta los 5 kilómetros, de modo que puedan crearse comunidades energéticas que superen el bloque de vecinos o el vecindario y engloben hasta a un pueblo entero.

La última vez que el Ministerio de Transición Ecológica dijo 'no' se confirmó hace apenas unos días. El Congreso aprobó los Presupuestos Generales del Estado para 2023 tras llegar a acuerdos con otros ocho grupos políticos, además de los que forman la coalición, PSOE y Unidas Podemos. A cambio de que las Cuentas vieran la luz, el Ejecutivo aceptó la más de 300 enmiendas de otros partidos entre las que no figura en una que presentó Bildu relativa al autoconsumo. No habría costado dinero ni habría obligado a sustituir unas partidas por otras, sino extender un trecho más, de una longitud de 3 kilómetros, la distancia a la que se pueden poner las placas de fotovoltaica de su consumidor particular.

De 500 metros a 1km y después a 2

La enmienda pedía modificar el decreto ley en el que sustancian los cambios legales del segundo plan de ahorro energético, que en el capítulo de autoconsumo planteaba extender la distancia de 500 metros a 1 kilómetro. Bildu pidió ampliarlo a 5 kilómetros, en línea con una petición que hacen numerosas asociaciones de consumidores u otros partidos como ERC, para acompasar esta regulación a lo que marcan otros países europeos. También Unidas Podemos quiere extender a 5 kilómetros y llegar a una distancia de 20 kilómetros en el caso de comunidades energéticas conectadas entre sí, aunque esto segundo exigiría cambiar la regulación actual del autoconsumo.

Ya en su decisión de tirar cable hasta el kilómetro, Transición Ecológica reconoció que era una petición del sector, pero la vicepresidente tercera, Teresa Ribera, se quedó corta y un par de semanas después se autoenmendó para doblar la distancia. En una comparecencia en el Congreso, anunció que en lugar de un kilómetro serían dos. "Hemos sido sensibles a la petición que han hecho muchos de ustedes para que el autoconsumo de un kilómetro se amplíe a dos, cosa que parece razonable y aparentemente cuenta con amplio consenso", dijo a principios de noviembre, semanas antes de dar carpetazo a la enmienda de Bildu. Pedía dar "consideración de instalación de producción próxima a las de consumo y asociada a través de la red aquella planta de generación que empleando exclusivamente tecnología fotovoltaica ubicada en su totalidad en la cubierta de una o varias edificaciones esta se conecte al consumidor o consumidores a través de las líneas de transporte o distribución y siempre que estas se encuentren a una distancia inferior a 5.000 metros de los consumidores asociados".

Definir la cercanía

Tal y como lo define el Instituto para la Diversificación y el Ahorro de Energía (IDAE), el autoconsumo eléctrico permite a cualquier persona o empresa producir electricidad renovable para su propio consumo instalando en su hogar, local o comunidad de vecinos paneles solares fotovoltaicos u otros sistemas de generación renovable. Las tecnologías que pueden emplearse para ellos son la solar-fotovoltaica, la mini-eólica, la mini-hidráulica o la biomasa eléctrica, aunque es la primear opción la que gana por goleada en un sector que experimenta un aumento constante desde hace años y que en el último año se ha doblado con respecto al año anterior, por el ahorro económico que supone en un momento de altos precios de la electricidad y por las ayudas previstas para instalar placas. 

Según la Asociación de Empresas de Energías Renovables (APPA) , en 2020 había instalados 623 megavatios de potencia y 2021 cerró con 1.151 y se espera que este 2022 el aumento sea todavía más significativo. Su director general, José María González Moya, considera que es "una buena noticia" que se haya pasado de 500 metros a dos kilómetros" y apuesta por ir "paso a paso" hasta ver si Ribera termina escuchando las demandas para llegar a los cinco.

Los dispositivos para el autoconsumo pueden instalarse en la propia casa, nave industrial o negocio individual, en un terreno cercano o en la cubierta de un edificio de vecinos, donde puede ser aprovechado de manera colectiva. También se pude compartir entre naves industriales cercanas.

Esta cercanía es la que ha ido cambiado de valor en los últimos meses. Antes era de 500 metros, pasó momentáneamente a un kilómetro y ya existe el compromiso por parte de Ribera de que serán dos kilómetros. Y es la distancia que otros quieren extender a cinco.

El problema que ven quienes piden ampliar la distancia hasta cinco kilómetros -o tan solo tres incluso- es que el autoconsumo no solo se instala en entornos urbanos, por ejemplo en la cubierta de un bloque donde de vecinos donde pueden crear una comunidad energética con el edificio de enfrente, sino también en el medio rural, donde es necesario tener previsto una mayor distancia, porque las cubiertas de las casas -que en muchas ocasiones en estos casos suelen ser unifamiliares- están más lejos unas de otras, en terrenos que además suelen tener una orografía poco uniforme.

Los motivos por los que el Gobierno se resiste a ello son controvertidos. El argumento que se ofrece desde el Ministerio de Transición Ecológica y de IDAE que de él depende es que si se aleja demasiado el punto de generación de electricidad con una placa y el consumo propio el autoconsumo empieza a parecerse demasiado a una explotación comercial y podría ser suplantado y con él, todas las ayudas asociadas. Sin embargo, entre quienes defienden una mayor distancia hay quien apunta algo muy distinto al intento declarado de que el autoconsumo no sea fagocitado por las eléctricas y que es justo lo contrario. Señalan que la posición del PSOE es también favorable pero que en el Ejecutivo sucumbe a la presión de las compañías energéticas, que ven amenazada su actividad.

Cooperativa de pan, cooperativa de luz

Si esto fuera posible, Alcalá del Valle, un pueblo de 5.031 habitantes y una superficie de 47 kilómetros cuadrados en la serranía de Ronda, podría tener una cooperativa de electricidad como la que tienen de pan. El alcalde de este pueblo gaditano casi colindante con la provincia de Málaga, Rafael Aguilera (IU), ha lanzado una recogida de firmas entre otros ediles para pedir al Ministerio de Transición Ecológica que les permita apartar las placas del casco urbano y situarlas en terrenos colindantes, a no más de 5 kilómetros.

Según dice, con tres kilómetros sería suficiente para alejar estos dispositivos del centro para evitar el "impacto visual" que provocan. "Dos kilómetros sigue siendo insuficiente, si lo limitan a dos kilómetros en mi pueblo tengo más extensión" hasta los terrenos 'cercanos' donde quieren instalar las placas.

Lo que quieren, explica, es que "los proyectos de autoconsumo no tengan que estar vinculados a la vivienda porque un Pueblo Blanco como el nuestro, que tiene una imagen". Entiende que en poblaciones con miles de habitantes es algo que no se puede hacer, pero en su localidad sí ve posible "alejar las placas". "No es para abrir una empresa", advierte, sino vinculado al autoconsumo y con files no lucrativos. "No hay peligro de que esto lo aprovechen las grandes empresas", dice sobre las reservas del Gobierno.

Aguilera precisa que no pretenden modificar la regulación del autoconsumo, sino extender la distancia entre placas y consumidores. Ya ha recabado el apoyo de 25 alcaldes de la zona, que han firmado una petición en la que también solicitan "que se considere autoconsumo cualquier instalación fotovoltacia dentro del término municipal (...) si está vinculada al consumo final de la comunidad", que se les deje poner placas no en los tejados, sino en "suelo periférico cercano solo y exclusivamente que tengan interés turístico y para evitar el impacto visual" y que se priorice la conexión a la red de estas infraestructuras frente a otras sin ánimo de lucro.

Estas reinvidicaciones se dirigirán después a la Secretaría de Estado de Energía, explica Aguilera, que mantiene otro contencioso con la Junta de Andalucía, de la que consiguió una moratoria de un año para que no puedan instalarse en su pueblo megaproyectos de renovables. En su lugar, quiere que en los terrenos municipales puedan ponerse placas que generen electricidad para los vecinos, que serían una gran comunidad energética que no pagaría por la luz.

"Pretendemos la creación de una cooperativa. La tenemos constituida con un CIF, tenemos un espacio de tierra cerca del municipio pero fuera del casco urbano donde podemos instalar las placas y a 300 metros tenemos un poste", dice el alcalde de Alcalá del Valle, que lo tiene todo listo a falta del permiso para hacerlo porque se trata de una distancia mayor a la que recoge la norma. 

"Comemos el mejor pan de toda la comarca al mejor precio" gracias a la cooperativa, dice. "Si Alcalá monta la cooperativa [eléctrica], paga la luz y se convierte en un ejemplo para el resto", asegura.

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