Miguel Ángel Aguilar  Cronista parlamentario
OPINIÓN

Centrifugación: coste/beneficio

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, interviene durante una sesión de control al Gobierno en el Senado, a 22 de noviembre de 2022.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, interviene durante una sesión de control al Gobierno en el Senado, a 22 de noviembre de 2022.
EP
¿PREGUNTAR OFENDE? por Miguel Ángel Aguilar

El martes la sesión plenaria del Senado, donde se sustanciaron las preguntas al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y, en particular, la planteada por el líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, dejó a la vista que la dinámica de polarización política, en la que ahora estamos inmersos, responde a fuerzas centrífugas que la activan y retroalimentan. El resultado de la centrifugación es desertizar el centro, que es el lugar geométrico donde encuentra acomodo la mayoría en cualquier sociedad articulada sobre bases de convivencia, que obedece a fuerzas centrípetas. El predominio de las fuerzas centrífugas que incentivan odios y fervores incendiarios nos desliza por la pendiente de la patología. Recordemos que era en el caladero centrista donde se forjaba la victoria electoral de cuando entonces. Es ahí donde buscaban la UCD de Adolfo Suárez, el PSOE de Felipe González o el PC de Santiago Carrillo, entre otros líderes de la Transición, que biografió Cuco Cerecedo con precisión de miniaturista en su libro Figuras de la Fiesta Nacional.

Bismarck sostenía que "quien domina Bohemia, domina Europa" y, de modo análogo, hasta hace unos años, se aceptaba la validez del principio según el cual "quien ganaba el centro ganaba las elecciones". Por eso los estrategas de las campañas, en línea con el general Beaufre, convencidos de que en materia psicológica era posible apropiarse de posiciones abstractas, con la misma contundencia que en la guerra militar cabe apoderarse de una posición geográfica que se prohíbe al enemigo, pugnaban por asegurarse el centro y aprovechar cualquier pretexto para excluir del mismo a los otros contendientes. En el centro político era donde residía la victoria porque, a diferencia del centro geométrico que es, por definición, inextenso, el centro político era capaz de albergar la franja más amplia del censo de población con mayoría de edad, que el artículo 12 de la Constitución fija en 18 años, es decir, con derecho de voto. Del l’etat c’est moi pasábamos al centro soy yo. La derecha se hacía progresista induciendo a la izquierda a hacerse moderada, de modo que el centro político era consecuencia de las fuerzas centrípetas operantes.

Preocupa la falta de destreza parlamentaria, que ni los unos ni los otros sean capaces de preguntar sin dejar de leer los papeles

En la tribuna de prensa del Senado la sesión de la tarde del martes día 22 permitía comprobar el predominio de los antagonismos. Se escenificaba la sesión de control y la primera pregunta al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, la formulaba el líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, que prefirió los caminos más trillados y se entregó a mencionar el rosario de incumplimientos y la retahíla de desaciertos que asquean a un sector creciente de la población. Quien mucho abarca poco aprieta y la pregunta omnicomprensiva de Núñez Feijóo daba todas las facilidades al presidente interrogado para que se escapara ileso, devolviéndole de paso otra tanda de improperios que dejaban un retrato infernal del PP y de la derecha española, en plan mezcla de todos los males sin mezcla de bien alguno, a la usanza del Ripalda. Preocupa la falta de destreza parlamentaria, que ni los unos ni los otros sean capaces de hacer sus preguntas o de eludir sus respuestas sin dejar de leer los papeles que traen de casa con desprecio absoluto al reglamento, cuyo artículo 84 dice tajante que "los discursos se pronunciarán sin interrupción, se dirigirán únicamente a la Cámara y no podrán, en ningún caso, ser leídos, aunque será admisible la utilización de notas auxiliares". ¿Imaginan los lectores cómo serían las sesiones del Senado si se privara a los senadores de esos andadores de papel?

Los errores son tan de bulto que nos hacen volver la vista al Atlas de la evolución del analfabetismo en España de la historiadora Mercedes Vilanova, quien acaba de pasar por una de las Giardinetto Sessions, donde ha combatido la estigmatización del analfabeto y rechazado que se le considere anormal. Vilanova sostiene que el analfabetismo no equivale a ignorancia y pone de relieve su capacidad de adaptación y supervivencia en situaciones difíciles. En el Senado hay ocasiones que permiten confirmarlo.

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